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  • Susana Salinas

La organización cruceña La Casa de la Mujer emitió ayer un contundente rechazo a las recientes declaraciones públicas del ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, quien considera que es parte de una “viveza criolla” y “epidemia” el registro de embarazos entre las funcionarias del servicio exterior, como supuestos actos en busca de paralizar las desvinculaciones laborales.

La institución defensora de los derechos de las mujeres denunció que la retórica de la autoridad transforma un derecho humano y constitucional en un motivo de sospecha al estigmatizar a las trabajadoras gestantes.

En ese sentido, la institución apeló a la normativa vigente, como la Ley N° 975 y el Decreto Supremo N° 012, que garantizan la inamovilidad laboral de la madre y el padre progenitores desde la gestación hasta que el infante cumpla un año de edad.

Para la organización, las frases de Aramayo sobre “embarazos por doquier” sugieren que las mujeres utilizan su biología como una estrategia fraudulenta.

La polémica surge en un momento de achicamiento de la representación diplomática, que actualmente opera con personal mínimo.