• Economía
Foto: UNITEL
  • Armin Copa

Una hilera de camiones de aproximadamente tres kilómetros permanece parada en la región de Pisiga debido a la modificación en los horarios de atención del paso fronterizo hacia Colchane, Chile. Los transportistas del sector pesado enfrentan bajas temperaturas y pasan múltiples noches en la intemperie a la espera de cruzar la frontera. Esta situación se originó luego de que las autoridades chilenas suspendieran el servicio de veinticuatro horas en el complejo aduanero.

El flujo vehicular en la zona avanza de manera lenta porque el personal aduanero chileno realiza los controles mediante un solo carril, lo que demanda entre quince y veinte minutos por cada vehículo pesado. A través de un comunicado oficial, la Delegación Presidencial Provincial de Tamarugal en Chile informó que este cierre nocturno temporal responde a refacciones en la infraestructura y al bajo flujo de usuarios registrado previamente. La medida se mantendrá vigente hasta finales de noviembre de este año.

Este obstáculo en los límites internacionales incrementa la crisis del sector, cuyos miembros también padecen el desabastecimiento de combustible dentro del territorio boliviano. Los choferes señalan que, antes de emprender viaje hacia los puntos fronterizos, pasan jornadas enteras en las estaciones de servicio para abastecerse de carburantes. El gremio solicita gestiones oportunas para agilizar el tránsito internacional y mitigar los efectos climáticos severos que soportan durante la espera.