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  • Armin Copa

La segunda jornada de paro indefinido en Oruro derivó en episodios de agresividad y reclamos por cobros ilícitos contra los transportistas. Los conductores afectados señalaron que grupos movilizados exigen montos de entre 10 y 50 bolivianos para permitir el tránsito de camiones con mercadería. Esta situación provocó peleas físicas cuando varios choferes intentaron avanzar sin realizar los pagos exigidos por quienes custodian las rutas.

El conflicto escaló de forma crítica en sectores como el puente Tagarete, donde la restricción alcanzó incluso a ciclistas y motociclistas. Los enfrentamientos entre ciudadanos y manifestantes se multiplicaron en diversos puntos estratégicos de la ciudad debido a la radicalización de las medidas. La tensión creció ante la negativa de los huelguistas de permitir el paso libre, lo que generó un clima de hostilidad en las principales vías de conexión.

La Federación Departamental de Choferes de Oruro mantiene la protesta con el fin de exigir soluciones al Gobierno nacional por las deficiencias en la calidad de los carburantes. El sector también demanda garantías para el suministro pleno de gasolina especial en todo el departamento. Mientras tanto, las calles y carreteras troncales permanecen obstruidas por vehículos del servicio público que impiden el desarrollo normal de las actividades cotidianas.