- Economía
- Gregory Beltrán
Desde la pasada semana Bolivia volvió a convertirse en uno de los principales proveedores de gas natural que requiere Argentina para enfrentar la caída de las temperaturas y surgió el nombre de la empresa que intermedia en esta operación: Trafigura. De esta forma la transnacional pasó a convertirse en la principal importadora de crudo en el país y de gas natural en la vecina nación.
Por ahora es la mejor opción
No es una empresa cualquiera, es la comerciante de metales más grande del mundo y la segunda en la comercialización de petróleo. Estuvo involucrada en el escándalo de petróleo por alimentos en Irak, entre otros casos, y desde enero junto al Grupo Vitol asistieron al Gobierno de Estados Unidos en la venta externa de hasta 50 millones de barriles de crudo venezolano.
Su nombre resonó en una investigación por la compra de crudo para Bolivia con supuesto sobreprecio por parte de YFFB, la empresa estatal que ya cambió a dos presidentes desde noviembre de 2025.
El gigante global presentó la propuesta económica más competitiva ante la empresa estatal Energía Argentina (Enarsa) para intermediar en la provisión del energético boliviano para convertirse en el “agregador-comercializador” privado que reemplazará el rol histórico que cumplía la estatal argentina.
Los principales compradores del energético boliviano son, en su mayoría, generadores de energía eléctrica, según reportan medios de esa nación.
Durante las primeras horas de operaciones se reportó el envío de entre 700 y 500 mil metros cúbicos de gas natural al vecino país.
No es la primera vez que se registra esta maniobra de importación del energético para el consumo interno de Argentina, en el invierno de 2025 ya se desarrolló este proceso después de que el Gobierno de Javier Milei anunciara el fin de las compras externas. El problema no radica en la producción de gas de Vaca Muerta, sino en las redes de los gasoductos de Argentina.
A partir de la reversión del Gasoducto Norte, que alimenta precisamente a las provincias del norte argentino, el flujo del gas dejó de hacerse desde Bolivia hacia el sur, y pasó a fluir desde Vaca Muerta, hasta el norte. Pero la capacidad de ingreso del gas desde ese campo es limitada, y si la demanda supera su capacidad, la opción es importar gas.