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  • Armin Copa

El ampliado nacional de la Central Obrera Boliviana (COB) determinó este martes un estado de apronte ante la falta de acuerdos con el Ejecutivo nacional. El secretario ejecutivo de la organización, Mario Argollo, informó que la mayoría de los puntos de su pliego petitorio recibieron una contestación desfavorable o resultaron evadidos por las autoridades. Ante este escenario, el ente matriz de los trabajadores ratificó la realización de un cabildo masivo para el primero de mayo, fecha en la que emitirán un ultimátum definitivo respecto a sus demandas laborales y sociales.

La dirigencia sindical también declaró persona no grata al ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, a quien exigen una retractación pública por sus planes de clausurar compañías estatales con saldos deficitarios. Los trabajadores consideran que estas intenciones representan una política neoliberal que pone en riesgo el patrimonio del país. Además del incremento salarial, la COB demanda la anulación de la norma que facilita la conversión de propiedades rurales y solicita aclaraciones transparentes sobre diversos casos de presunta corrupción y gestión de combustibles que afectan la estabilidad nacional.

Por su parte, la administración central propuso la instalación de mesas técnicas de trabajo a partir del 4 de mayo para discutir temas de vivienda, salud y economía de forma permanente. El ministro Espinoza reiteró que la evaluación de las empresas públicas sigue en pie y que en un lapso de tres meses se definirá el futuro de aquellas que no generen utilidades. Pese a esta invitación al diálogo, la organización obrera mantiene firme su postura y exige la dimisión de varios colaboradores del gabinete ministerial antes de las movilizaciones programadas para el Día del Trabajador.