- Seguridad
- Micaela Villa
Durante la semana pasada, el sistema educativo boliviano se vio sacudido por una serie de amenazas de tiroteos que han causado zozobra en padres de familia, estudiantes, personal docente y la Policía. Lo que comenzó como un incidente aislado y bromas derivaron en una movilización nacional de los cuerpos de seguridad ciudadana.
La alarma se encendió inicialmente en la ciudad de La Paz, donde mensajes manuscritos en baños y pizarras de centros educativos advertían de supuestos ataques armados. Estos escritos, que instaban a los alumnos a no asistir a clases para evitar tragedias, obligaron a la suspensión parcial de actividades y a la intervención inmediata de las autoridades.
Todo comenzó la tarde del martes 21, cuando estudiantes de la Unidad Educativa Incos, de Riberalta, Beni, encontraron un mensaje escrito a mano en una de las paredes de los baños. El texto era explícito y buscaba causar pánico: “Tiroteo el 22 de abril, hora 10:45. Full asesinato”.
La imagen del mensaje se viralizó rápidamente en grupos de WhatsApp de padres de familia, estudiantes y personal administrativo, lo que provocó que muchos progenitores decidieran no enviar a sus hijos a estudiar al día siguiente.
Desde las 7:30 del miércoles 22, los uniformados, junto a personal de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia instalaron un operativo en la puerta de ese establecimiento educativo.
Se hizo el control de mochilas a los pocos estudiantes que asistieron —la asistencia cayó casi un 80 por ciento ese día—. Durante la revisión, se encontró una réplica de arma de fuego —que dispara cartuchos sin proyectil pero hace ruido— en la mochila de un estudiante de Secundaria.
Según las primeras investigaciones de la fuerza anticrimen de Riberalta, el adolescente alegó que el arma era para “protección” y la tenía por “curiosidad”, pero el hallazgo en medio de una amenaza de tiroteo, agravó su situación jurídica.
MÁS AMENAZAS
En tanto, en la zona del Urubó, en Santa Cruz, amenazas directas en contra de estudiantes específicos en un colegio privado movilizó a los padres de familia, quienes acudieron masivamente a retirar a sus hijos. La vigilancia en los ingresos escolares se intensificó con patrullajes constantes. Este hecho sucedió el viernes 17 en el colegio Saint Francis. Allí se halló un mensaje en un baño con las amenazas: “Tiroteo mañana, Itamar cuídate, Nic Cuéllar también”.
La Policía intervino el lugar e identificó a los presuntos estudiantes de Secundaria como autores del hecho. También se reforzó la seguridad.
En el colegio Coronel Miguel Estenssoro, estos mensajes intimidantes también fueron difundidos por Instagram y por TikTok desde cuentas anónimas. Los mensajes advertían sobre un presunto ataque armado o “tiroteo” en el establecimiento, lo que provocó que muchos padres optaran por no enviar a sus hijos a clases. Desde la Policía se consideró que todas las amenazas podrían tratarse de un “reto viral” o unja forma de evitar los exámenes.
“Tiroteo el 22 de abril, fáltense”, se leía, el 22 en en el Instituto Americano, de La Paz. Ante este hecho, Amílcar Sotopeña, comandante departamental de la Policía, desplegó personal de inteligencia y patrullas operativas para resguardar el ingreso y los alrededores del plantel.
Las autoridades investigan el origen de los mensajes amenazantes, mientras los centros educativos refuerzan sus protocolos de control de mochilas y seguridad interna para proteger a la comunidad estudiantil de todo tipo de daños físicos.