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  • Wilma Pérez

La ciudad de La Paz se encuentra en un estado de vigilancia intensa. La Alcaldía declaró formalmente la alerta naranja en todo el municipio después de confirmarse que dos de las principales represas alcanzaron el 100 por ciento de su capacidad. 

Este fenómeno, provocado por la persistencia de las precipitaciones pluviales en las cuencas altas, derivó en rebalses naturales que impactan de manera directa sobre el caudal del río Choqueyapu, el principal eje hídrico que atraviesa por el centro y sur de la urbe.

El director de Gobernabilidad de la comuna, Gonzalo Barrientos, informó que la medida es preventiva pero necesaria, dado que el calendario meteorológico sitúa a febrero y la primera quincena de marzo como el periodo de mayor intensidad de la temporada de lluvias. 

“Estamos en plena época de precipitaciones y el sistema ya muestra señales de saturación. Cuando el agua rebalsa de las represas, ese excedente se vierte directamente en los lechos de los ríos, lo que incrementa la fuerza y el volumen del agua, lo que puede generar contingencias estructurales”, explicó la autoridad.

Monitoreo en la cuenca alta

Según el reporte técnico, la represa de Pampalarama es una de las que ya opera a tope, junto con otra infraestructura situada en la naciente de la cuenca del Choqueyapu. El riesgo principal radica en la “falsa sensación de seguridad” que puede tener los habitantes del centro paceño. Barrientos advirtió de que, aunque no caigan lluvias o granizadas en la zona urbana, el caudal puede experimentar crecidas repentinas y violentas si las tormentas se concentran en las cumbres montañosas.
“El Choqueyapu lleva un caudal considerable. La presión sobre el sistema hidráulico y los muros de canalización es constante. Trabajamos de manera coordinada con la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) para realizar inspecciones técnicas en los puntos que consideramos críticos”, añadió la autoridad.

Pese a la alarma por las crecidas, el escenario presenta una dualidad favorable para el resto del año. El hecho de que el resto del sistema de represas se encuentre entre el 80 y 85 % de su capacidad —con una proyección de llenado total antes de abril— asegura la provisión de agua potable para la población paceña durante la temporada de estiaje. No obstante, la prioridad inmediata es la seguridad física urbana.

La Alcaldía exhortó a los vecinos a evitar cualquier actividad cerca de las riberas y a no arrojar escombros que puedan obstruir los sumideros. El personal de emergencias se mantiene en apronte las 24 horas del día, mientras los radares de monitoreo hidrometeorológico reportan niveles de saturación de suelos que obligan a una vigilancia metro por metro en las zonas de riesgo geológico de la sede del gobierno.