• Seguridad
  • Micaela Villa

En Bolivia se vivió un fin de semana violento. Ocho personas murieron asesinadas por encargo, por accidentes viales y por un infanticidio seguido de suicidio, informaron autoridades de la Policía. 

El departamento de Santa Cruz fue el escenario de tres asesinatos con armas de fuego que las autoridades vincularon preliminarmente con ajustes de cuentas y narcotráfico.

El piloto de automovilismo José Pedro Rojas Velasco, alias “Pepa”, fue acribillado con seis disparos mientras se preparaba para competir en el Rally Nueva Santa Cruz, en el municipio de Warnes. Según el informe oficial, la víctima mantenía una presunta relación con la organización criminal de Sebastián Marset, y se apuntó a una pugna interna por el control de rutas. 

“Pertenecía a la red criminal del narcotraficante uruguayo; cumplía el rol de piloto. 
Era buscado por un hecho anterior de secuestro y tiroteo”, afirmó ayer, en rueda de prensa, el director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC)  de Santa Cruz, Jhonny Coca.

En tanto, en el municipio fronterizo de San Matías, un brasileño identificado como Douglas Queiroz fue ejecutado por encapuchados que descendieron de una camioneta mientras se encontraba en una cancha de fútbol. 

Además, en el municipo de Puerto Quijarro sucedió el tercer hecho de sangre. Un hombre fue abatido a tiros en la vía pública. La mujer que lo acompañaba quedó herida.

La Paz

Las muertes en el área metropolitana de La Paz se produjeron a través de un hecho vial y el hallazgo de cuerpos con signos de violencia.

Ayer por la mañana, un hombre perdió la vida tras ser atropellado en la avenida 6 de Marzo, a la altura del Regimiento Ingavi, en El Alto. El conductor responsable se dio a la fuga. La víctima era un bebedor consuetudinario. 

Según el informe del policía Emerson Ramírez, el fallecido era un hombre no identificado de 40 a 50 años. 

En el quinto caso, una persona de 23 años fue encontrado sin vida en el interior del Complejo Deportivo Viacha. Las autoridades investigan las causas del deceso.

La víctima fue identificada como Yuliza Puña, de 23 años. En el momento del levantamiento legal del cadáver, los peritos observaron que el cuerpo presentaba múltiples señales de violencia extrema, entre las que se destacaban una fractura expuesta en el brazo izquierdo, un traumatismo craneal severo y diversas escoriaciones en el mentón y las manos.

Según los informes periciales, estas lesiones provocaron una fuerte hemorragia, y se determinó como causa del deceso, la pérdida severa de sangre derivada de los traumatismos sufridos.
El sexto caso refiere al hallazgo de un cuerpo en el municipio de Achocalla, La Paz. Aunque inicialmente el suceso se reportó como un incendio accidental en su vivienda, los resultados de la autopsia que la causa de muerte fue el impacto de un arma de fuego en la cabeza previo al siniestro intencional. 

Las autoridades manejan la hipótesis de que el incendio fue provocado con el objetivo de ocultar el crimen y eliminar posibles evidencias en el lugar de los hechos.

COCHABAMBA

El séptimo y octavo caso ocurrieron en la zona sur de Cochabamba, donde una mujer de 46 años  y su hijo de nueve fueron encontrados sin vida en una vivienda ubicada en la OTB Samarinato.
Los cuerpos fueron hallados en estado de descomposición. Las investigaciones preliminares del peritos del  Instituto de Investigaciones Forenses confirmaron que la madre envenenó al niño y luego ella se quitó  la vida. 

Las autoridades estimaron que la data de la muerte es de 48 a 72 horas previas del hallazgo. Los cuerpos de ambos fueron encontrados abrazados en una cama. 

“Ambos cadáveres presentaban olores nauseabundos. Según la autopsia médico legal correspondiente, ambas personas perdieron la vida debido al consumo de órganos fosforados”, informó ayer Rolando Vera, director de la FELCC de Cochabamba.

Todas estas muertes son investigadas por profesionales de la Policía y del Ministerio Público.