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  • Guillermo Nina

En un acto que se realizó en el Palacio Consistorial de la Alcaldía de La Paz, el alcalde Iván Arias y la directora de la Administración Tributaria, Liliana Chávez, hicieron oficial la promulgación de la Ley Municipal Autonómica 619. Una medida que establece la exención del pago de impuestos y la condonación de multas e intereses para bienes inmuebles y vehículos pertenecientes a la Iglesia Católica y otras entidades sin fines de lucro. En esa ceremonia también estuvo el Arzobispo de la ciudad de La Paz, Percy Galván, en representación de la Iglesia, quien agradeció a la autoridad.

Chávez, directora de la ATM, explicó que la ley tiene como objetivo establecer un paraguas legal para resolver deudas acumuladas y obligaciones tributarias, entre esos puntos se encuentra la exención: las instituciones de la Iglesia Católica (parroquias, congregaciones) quedan exentas de impuestos a la propiedad de bienes inmuebles y la propiedad de vehículos automotores (IMPVA). También está dirigida a entidades sin fines de lucro: asociaciones y fundaciones dedicadas a la caridad, asistencia social, educación, ciencia y deporte, entre otras, gozarán de la exención.

La ley también se refiere a la condonación total de las deudas tributarias: se dispone la condonación de multas, intereses y sanciones generadas desde la gestión 2012 hasta la 2025, siempre que se pague el tributo omitido antes del 31 de diciembre de la presente gestión. “Esta ley ha sido consensuada con el Concejo Municipal y los sectores beneficiarios para subsanar vacíos legales que generaban confusión y ponían en riesgo el patrimonio de instituciones que sirven a la sociedad”, complemento Chávez a la hora de hacer conocer los alcances de la nueva ley municipal.

El representante de la Iglesia, Galván, agradeció la promulgación de la ley y sostuvo que ese alivio financiero será utilizado para proyectos sociales que se tiene programados para esta gestión en la ciudad de La Paz, por ejemplo, mencionó el caso del Proyecto Arcoiris, que acoge a cerca de 800 niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. “Lo que deseamos es aportar en salud, educación y servicio social. Para que centros como estos funcionen, debemos gestionar recursos internos y externos; no sería posible si tuviéramos que desviar esos fondos al pago de impuestos inmobiliarios”, comentó.

Lo cierto es que la Iglesia no pagará impuestos.