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- Jeovana Bernabé
El taekwondista cochabambino Alejandro Tordoya y la esgrimista paceña Briana Iriarte serán los abanderados de Bolivia en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, el reconocimiento a sus carreras que comenzaron desde niños impulsados por sus familias.
Tordoya, hijo de cinturones negros y entrenadores, creció con los valores del taekwondo y desde 2023 compite a nivel internacional. Alcanzó su primer logro internacional en Argentina, a los 14 años, cuando ganó la medalla de oro en la categoría -56 kilogramos, una victoria que marcó su ambición de “llegar lejos”.
En 2025, compitió en Perú y Brasil, donde debutó en mayores, y en 2026 sumó un bronce en el Panam Series. En las semanas precedentes, se preparó en un campamento de alto rendimiento previo a Dakar, capital de Senegal.
“Competir en unos Juegos Olímpicos de la Juventud es un sueño hecho realidad, pero también una gran responsabilidad. Daré mi mejor esfuerzo y competiré para lograr una medalla”, aseguró. El taekwondista reveló su sorpresa al recibir la noticia de ser abanderado de Bolivia.
Para Tordoya, el alto nivel exige sacrificios, desde la dieta hasta la disciplina diaria, pero no duda de su elección. “Si tendría que volver a escoger un deporte no dudaría en el taekwondo, que es mi vida, no dejaría de practicar, quiero seguir esta carrera deportiva, es un privilegio hacer lo que te gusta”, dijo el abanderado boliviano quienbuscará dejar la tricolor en lo más alto en los Juegos.
Disciplinado y agradecido con su familia, el taekwondista aún no conoce a sus rivales en los Juegos. admira a su hermano y entrenador Roger Adhemar Ferrufino. Para él las Olimpiadas son una oportunidad para mostrarse. “Todo es posible, si uno se propone escalar, todo se consigue con esfuerzo y sacrificio, no lo duden”.
BRIANA IRIARTE
“Siempre me gustaron los deportes, pero con el tiempo me enamoré de la esgrima. Tenía algo diferente a todo lo que había practicado”, mencionó Briana Iriarte, quien este 7 de noviembre competirá en sable femenino en los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.
Para Iriarte, esta práctica dejó de ser una distracción para convertirse en la prioridad de su vida. Ser abanderada y representar a Bolivia en los Juegos Olímpicos es el sueño que ahora se le cumple. La noticia la sorprendió en pleno entrenamiento. “Me presentaron, estaba muy emocionada, todos me felicitaron. Fue una sorpresa y una alegría inmensa”, recordó. Subrayó que llevar la tricolor no es solo un honor “es motivo de una profunda alegría, una experiencia especial. Ser abanderada es un reconocimiento a nuestro esfuerzo y dedicación, pero también una gran responsabilidad”.
Su historia con el florete comenzó a los 10 años. Tan obsesionada estaba que una vez se entrenó en Navidad y Año Nuevo, solo ella y su profesor, mientras todos estaban de vacaciones. “Valió la pena”, dijo pues compitió en un torneo Nacional y ganó una medalla de oro.
Dijo que después llegó lo complicado, pues “la pandemia la encerró, tuve que entrenarme por videos” y después compitió a nivel internacional, en eventos sudamericanos en los que logró una medalla de bronce.
Hubo pausas y momentos de incomodidad en los que dejó de entrenarse, pero extrañó tanto que volvió con mayor convicción. “La esgrima es el arte de tocar sin ser tocado”, asegura.