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  • Guillermo Nina

En agosto del año pasado se inauguró la ampliación de la avenida Apumalla, en la ciudad de La Paz, una vía que conecta el centro de la ciudad con la avenida Naciones Unidas que facilita llegar a la Ceja de El Alto. En este poco tiempo, en el lugar ya se abrieron talleres de mecánica. Sin embargo, hay puntos en los que los vehículos se estacionan en ambos lados de la avenida, lo que impide la normal  circulación de motorizados y de peatones, puesto que las personas deben utilizar las calzadas para caminar.


Hasta antes de 2025, la avenida concentraba a un sector del comercio paceño, hasta la Plaza del Electricista que sale hacia la calle Huyustus, donde se encuentran locales de venta de artículos plásticos por mayor y menor, además de talleres de cerrajería y gigantografía. “Se convirtió en un lugar comercial y eso ayuda al progreso de la zona”, comentó Arturo Rivas, vecino del sector, quien pidió mayor control sobre los talleres, porque sus herramientas de trabajo se disponen sobre las aceras, por lo que se hace difícil circular para las personas que viven allí.


Hoy, a partir de la calle José María Asín, el lugar experimentó un cambio rotundo tras la entrega de la avenida Apumalla, porque su superficie tiene cemento rígido y es una buena opción para la circulación vehicular. Sin embargo, en ese sector ya se abrieron talleres de mecánica, algunos de ellos se trasladaron desde la avenida Kollasuyo, lo que da una nueva fisonomía a un sector que hasta 2025 era de tierra y olvidado. Automóviles y motocicletas estacionados en la vía esperan su turno de atención de los mecánicos, quienes ataviados con overoles trabajan con pocas pausas.


“El taller es nuevo y abrimos hace poco. El alquiler no es muy alto, por eso nos animamos abrir por este sector. No hay mucho tránsito, pero estamos seguros de que ya será conocido el lugar”, apuntó uno de los mecánicos, quien se dispone hacer su trabajo.


Hay más de 15 talleres instalados en ese sector. Los vecinos esperan que la cantidad se incremente ya que muchos emprendedores buscan un local.


La avenida Apumalla parte en el puente Vita y sube hasta La Portada, llega a la avenida Naciones Unidas que conecta con la Ceja y la ciudad de El Alto, por lo que es una vía de desahogo de motorizados desde la plaza Garita de Lima.


La avenida Apumalla es muy transitada hasta la Plaza del Electricista que da paso hacia la calle Huyustus, uno de los puntos más comerciales de La Paz, además también por allí se puede llegar al Cementerio General y, por si fuera poco, en las calles adyacentes se encuentra la parada de los buses que se dirigen a Copacabana y Desaguadero. “Es por eso que la avenida se convirtió en una de las más utilizadas por los transportistas. Es una vía por donde circula el Pumakatari y algunas líneas de minibuses de la ciudad”, complementó Rivas, quien espera que los transportistas y mecánicos cuiden las aceras del lugar.


Construida en un año y nueve meses, la avenida Apumalla se distingue por sus cuatro carriles con pavimento rígido, jardineras, áreas verdes, un mirador que ofrece una vista privilegiada del Illimani y un innovador sistema de luces LED que no solo ilumina la vía principal, sino que también se extiende hacia las calles adyacentes y refuerza la seguridad zonal.