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Foto: ERBOL
  • Armin Copa

9/1/2026.- La dirigencia de la Central Obrera Boliviana abandonó las instalaciones de la Casa Grande del Pueblo este viernes tras el fracaso en las negociaciones con el Poder Ejecutivo. El sector laboral denunció una postura intransigente por parte de las autoridades, quienes rechazaron la eliminación del Decreto Supremo 5503. Ante esta situación, el ejecutivo Mario Argollo calificó el escenario actual como el inicio de una sublevación popular y acusó a los gobernantes de traicionar el respaldo recibido en las urnas por parte de las comunidades y sectores alejados.

El conflicto escaló debido a la negativa oficial de anular la normativa, a pesar de que los trabajadores propusieron la redacción de un documento alternativo que rescatara aspectos técnicos positivos. Para la dirigencia sindical, la medida económica vigente representa una amenaza mayor que las reformas implementadas a mediados de la década de los ochenta, las cuales afectaron severamente la estabilidad de la clase obrera. Argollo enfatizó que no permitirán la aplicación de políticas que vulneren la economía de las familias bolivianas y llamó a la resistencia civil.

La organización matriz de los trabajadores instó a diversos sectores sociales, incluyendo a las cooperativas y gremios, a masificar las protestas en todo el territorio nacional para presionar al Gobierno. El llamado busca consolidar un frente común que obligue a la administración del presidente Rodrigo Paz a dar un paso atrás en sus decisiones económicas. El abandono de las mesas de trabajo marca el fin de la vía diplomática y el inicio de una fase de movilizaciones que amenaza con paralizar las actividades principales del país.