- Economía
- Gregory Beltrán
El Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia se encontraba en el primer trimestre de 2022 en 8,71 por ciento y de ahí en más registra una caída libre hasta los primeros tres meses de 2025, cuando empezó a recuperarse lentamente hasta los primeros meses de este año, cuando se ubicó en menos del 0,31 por ciento. Sin embargo, los casi 53 días de bloqueos que se produjeron entre mayo y junio hicieron que retorne la caída hasta su peor nivel, que fue del 3,27 por ciento en la acumulada y del 5,94 por ciento respecto a similar periodo de 2025.
El reporte del Instituto de Estadística (INE) establece que entre enero y junio de 2026, “la economía boliviana registró una contracción acumulada del 3,27 por ciento. Este resultado refleja un deterioro respecto a la variación acumulada del -0,31 % registrada en el primer trimestre del año y está asociado, principalmente, al desempeño económico del segundo trimestre, período en el que los 53 días de bloqueos de mayo y junio afectaron la circulación de personas, bienes e insumos en el eje troncal del país.”
El Gobierno de Rodrigo Paz enfrentó el peor conflicto de su gestión con más de 50 días de bloqueos, que dejaron pérdidas mayores a los 14 mil millones de bolivianos. El pedido salarial de la Central Obrera (COB) y la escasez de combustibles derivó en la interrupción de circulación de las principales carreteras promovidos principalmente por afines al expresidente Evo Morales.
Según el reporte del INE, la industria manufacturera fue la más afectada, pasó del 5,72 por ciento en el primer trimestre a una cifra negativa del 11,33 por ciento durante el segundo. Otro sector afectado fue alojamiento y servicios de comidas, que pasó de una cifra positiva del 5,27 por ciento a menos 7,99 por ciento; la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca pasaron del 3,7 por ciento al -6,74 por ciento; y la actividad extractiva pasó del 7,42 por ciento al -2,64 por ciento.
La construcción mantuvo su tendencia descendente del -24,63 por ciento al -29,21 por ciento, mientras el transporte y comunicaciones profundizó su crisis del -10,94 por ciento al -14,50 por ciento.
En contraste, el suministro de electricidad, agua y recolección de desechos sólidos (0,39 %) y la administración pública, salud y educación de no mercado (0,36 %) mostraron variaciones positivas.
El estudio establece que respecto a la variación acumulada de enero a junio tres actividades registraron un leve crecimiento, entre ellas la actividad minera que llegó al 2,42 por ciento por al buen desempeño del primer trimestre y el aporte de la minería de plata y oro, que compensó la caída de los hidrocarburos.