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  • Susana Salinas

La sesión preparatoria de la Cámara de Diputados se declaró ayer en cuarto intermedio obligatorio debido a la incapacidad de las fuerzas de oposición para unificar sus planchas de candidatas y candidatos a la directiva camaral, que incluye la Presidencia, vicepresidencias y secretarías, y las jefaturas de bancada oficializadas, requisitos indispensables para formar los bloques de mayoría y minoría que habilitan la votación general de la nueva legislatura. 


En ese sentido, la alianza Libre y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) enfrentan profundas fracturas internas que impiden la designación formal de sus nuevas jefaturas y candidatos a la directiva para el periodo 2026-27.


En alianza Libre, la crisis derivó en la proclamación de dos liderazgos paralelos. El ala institucional, alineada con Jorge Tuto Quiroga, ratificó a Lissa Claros en la Cámara Baja. La electa denunció presiones y rechazó la validez del bloque disidente, formado por militantes del FRI y de Demócratas, quienes reeligieron a Rafael López, con el respaldo de 41 legisladores.


“Esta bancada representa la vía institucional, orgánica, legal y legítima”, afirmó Claros, quien además solicitó a la directiva camaral que no reconozca representaciones paralelas para evitar que “se legalice el ‘transfuguismo’ político” dentro de la Asamblea, dijo Claros al citar el concepto como sinónimo de “traición”, “indisciplina” o “deslealtad orgánica”.


Por su parte, el PDC encara una disputa por el control de las presidencias camarales. El sector oficialista busca la continuidad de Roberto Castro en Diputados y Diego Ávila en el Senado. No obstante, legisladores de base exigen renovación y denunciaron irregularidades. 


“Hubo prebendas y compra de votos para asegurar la reelección de Castro”, manifestó la diputada del PDC, Sandra Rivero, luego de cuestionar la repentina liberación de viáticos y pasajes congelados. El presidente de la directiva ad hoc, José Maldonado, fijó la reinstalación de la sesión para el jueves a las 9:00, con el fin de que las bancadas logren acuerdos mínimos antes de la votación oficial.


En caso mantenerse el desacuerdo en las listas de postulantes, se prevé que la directiva extenderá los cuartos intermedio o forzará una votación voto a voto en el pleno del hemiciclo, donde la adjudicación de los cargos se definirá por mayoría absoluta mediante  las “alianzas informales”.