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  • Guillermo Nina

“Si no salían antes los niños, tal vez hubiéramos lamentado desgracias”, advirtió Claudia, una madre de familia de la Escuela Gil Tapia Rada, ubicada en Ciudadela Ferroviaria, por lo que la decisión de la directora, Eliza Cerezo, de adelantar por algunos minutos la salida de los escolares resultó determinante ante las condiciones climáticas adversas. Cuando los alumnos se preparaban para abandonar sus aulas, cerca del mediodía, el agua y el lodo ingresaron desde la parte superior del establecimiento, donde un muro ya había cedido años atrás. La avalancha terminó por derribar otros sectores de la estructura y anegó parte de la infraestructura educativa.


“Cuando íbamos a despachar a los niños llegó una riada a la unidad y cayó el muro perimetral”, relató Cerezo, quien explicó que el agua avanzó por los costados y las gradas hasta llegar a la cancha. Ahora, el muro de contención presenta humedad y tememos que también ceda. “hay riesgo para los estudiantes, porque puede pasar lo que sea”, alertó la Directora, quien pidió la intervención de las autoridades municipales para evitar una tragedia. Personal de Emergencias de la Alcaldía acudió al lugar y colocó calaminas para cercar el sector afectado, pero la comunidad educativa considera que esa medida es insuficiente, por la gravedad del caso.


La unidad educativa alberga a aproximadamente 1.500 estudiantes distribuidos en los turnos mañana, tarde y noche. La preocupación es mayor porque los escolares más pequeños están expuestos a los riesgos de una infraestructura deteriorada. Los padres colocaron cintas para impedir el paso hacia las gradas y el área próxima al muro, ante el temor de nuevos desprendimientos. “No va a dejar que vaya a las gradas, por favor, es peligroso”, pidió una madre de familia al dejar a su hijo en el kínder, Es una muestra del temor que persiste entre los progenitores.


Maribel, otra madre de familia, recordó que una parte del muro cayó hace cinco años y que desde entonces se espera una solución. “Quisiera que nos ayuden a arreglar el muro, por el bien de los niños. El peligro que corren es alto”, manifestó, mientras la madre de un estudiante del turno de la tarde denunció que las familias tuvieron que realizar trabajos comunitarios para mejorar las instalaciones. “Lamentablemente, la Alcaldía no nos apoya, estamos abandonados”, afirmó. También cuestionó que, después de los desprendimientos, solo se instalaran calaminas y palos para restringir el ingreso.

RECLAMAN OBRAS Y LIMPIEZA DE  SUMIDEROS
Lourdes Canaza, presidenta de la Junta Escolar, señaló que los muros tienen más de 50 años y que las solicitudes presentadas ante la Alcaldía no recibieron una respuesta. “Nos dijeron que no hay material y que no hay presupuesto; vienen y solo colocan calaminas y con eso solucionan todo”, reclamó. La Directora también denunció que, pese a las notas enviadas, no se concretó una solución para la limpieza de los sumideros y el drenaje del bloque antiguo, donde se acumula el agua, cuando cae una lluvia intensa como sucedió el pasado viernes.


La comunidad educativa exige la reconstrucción del muro perimetral, la limpieza del sistema de drenaje y una evaluación técnica de la cancha y las áreas comprometidas. Mientras tanto, la salida anticipada de los alumnos durante la emergencia quedó como una decisión clave para reducir su exposición al peligro. Los padres anticipan que no esperarán a que ocurra una desgracia para recibir atención, por lo que ejecutarán medidas de presión para encontrar la soluciones a sus demandas.