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  • Wilma Pérez

La artista boliviana Luzmila Carpio recibió el Womex Artist Award 2026, uno de los máximos galardones de la música mundial, durante una ceremonia celebrada el domingo en Las Palmas de Gran Canaria, España.


Al recibir la distinción ante una cerrada ovación del público, la artista evocó la enseñanza de sus mayores en su natal  comunidad Qala Qala, municipio de Uncía, Potosí: “Mi madre me enseñó que la naturaleza habla, que debemos aprender a escucharla. Así nació mi canto”.  


Ella dedicó el reconocimiento a las mujeres que la precedieron, en especial a sus madres y abuelas. “Siento una profunda emoción, gracias Womex por escuchar nuestras voces”, expresó la intérprete de 77 años, nacida en el norte de Potosí en 1949.


El premio destaca seis décadas de trayectoria artística, su aporte fundamental a la preservación y difusión de la lengua quechua, las tradiciones musicales de los pueblos indígenas y su compromiso con los derechos de las mujeres y la protección del medioambiente. A lo largo de su carrera, la cantautora llevó las melodías andinas a escenarios internacionales al vincular los cantos tradicionales con sonoridades contemporáneas y con la inspiración de las aves de los Andes.


Durante el acto de clausura de la trigésimo segunda edición del encuentro internacional Womex —cita que reunió a más de 2.500 profesionales de 90 países entre artistas, productores y promotores—, Luzmila Carpio reivindicó el valor de la música. 


“Un pueblo que no canta, un pueblo que no baila, es un pueblo muerto”, afirmó antes de interpretar varias composiciones. 


Carpio es intérprete de charango, autora y compositora, en sus canciones relata la realidad de su comunidad y su cultura ancestral; lo más destacado de su producción es su voz, que llega a alcanzar tonos muy altos en la imitación de los cantos de las aves, como la gaviota y pájaros cantores. El contenido de sus composiciones, en su mayoría cantadas en idioma quechua, refleja la relación del pueblo q’ara q’ara con la naturaleza.


La organización del galardón, creado en 1999, reconoció su rol como embajadora cultural, su defensa del conocimiento ancestral y su excelencia musical plasmada en más de 25 álbumes, incluidos tres trabajos junto al sello ZZK Records.


En sus redes sociales, la artista reflexionó sobre el significado del premio: “Durante décadas, he cantado en quechua, llevo conmigo las voces de mis abuelas, de mi pueblo, de las aves de los Andes y de nuestra Pachamama. Siempre he creído que nuestra cultura ancestral no pertenece al pasado. Está viva y puede dialogar con el mundo”, explicó. 


Durante sus años de formación, tan solo a sus 11 años de edad empezó a interpretar sus canciones en radios locales, pero en esa época en Bolivia el español era el único idioma oficial, por este motivo, vio que estaba obligada a cantar solamente en esa lengua.