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  • Armin Copa

La Embajada de Rusia en Bolivia rechazó mediante un comunicado oficial los resultados de una indagación internacional que señala la operación de una red de desinformación en el país. El informe extranjero sostiene que esta estructura trabajó para respaldar la gestión de Luis Arce y neutralizar las críticas sobre el presunto autogolpe de Estado. Ante estos señalamientos, la delegación diplomática calificó como infundadas las versiones sobre la presencia de especialistas rusos destinados a manipular la opinión pública local.

La representación de Moscú en La Paz descalificó la veracidad de dicho estudio al asegurar que el documento carece de evidencias fidedignas y hechos concretos. El comunicado critica la difusión de narrativas que, según su postura, responden a una campaña externa para desprestigiar su presencia en la región. Para la delegación, estas acusaciones forman parte de una estrategia impulsada por consorcios internacionales que buscan generar un clima de desconfianza sin sustento documental.

El cuerpo diplomático instó a basar el debate público en datos contrastados y fuentes directas en lugar de promover lo que denominó una manía de espionaje. La embajada recalcó que los ataques provienen de intereses externos con credibilidad cuestionable que intentan distorsionar la cooperación bilateral. De esta manera, el gobierno ruso cerró filas contra las sospechas de injerencia digital y defendió la transparencia de sus actividades en suelo boliviano.