• Economía
  • Susana Salinas

La Oficina Técnica para el Fortalecimiento de las Empresas Públicas (OFEP) elaboró un reporte, que muestra que 64 de las 67 empresas públicas del país (95,5 por ciento) son deficitarias y se encaminan a la quiebra.

El director ejecutivo de OFEP, Pablo Camacho, aseguró ayer en un contacto con los medios que, el informe, de más de 140 páginas, fue concluido y revisado por el ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, por lo que se espera que sea presentado en Gabinete Ministerial y ante el  presidente, Rodrigo Paz, lo antes posible.

“Las cifras son de terror, se han perdido 8.500 millones de dólares de nuestras reservas y (dejan) una pérdida permanente año tras año”, indicó. Camacho advirtió de que 14 de estas entidades se encuentran en estado de quiebra técnica, lo cual significa que las pérdidas acumuladas  superan el valor del capital de inversión inicial.

Hay un listado, mencionó Camacho al nombrar a Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), Empresa Azucarera San Buenaventura (Easba),  Empresa Pública Quipus, además de “la empresa de helicópteros (Empresa de Servicios Aéreos Bolivianos-Esabol), que ha sido una revelación, porque la creatividad fue infinita en el Gobierno del Movimiento Al Socialismo”, señaló el interventor.
El informe de la OFEP detalla situaciones alarmantes en empresas que recibieron beneficios financieros excepcionales, como periodos de gracia de hasta 13 años para el pago de créditos; un privilegio inexistente para el ala privada.

Explicó que en el caso de Esabol, se reporta una de las situaciones más graves. Con un patrimonio inicial de 52 millones de bolivianos, había acumulado pérdidas por 47 millones a 2024. Actualmente, cuenta con dos helicópteros esenciales para rescate y lucha contra incendios que están fuera de operación por falta de mantenimiento.

Además, hay situaciones como Quipus y Papelbol, que fueron identificadas como proyectos diseñados más para el consumo gubernamental que para la productividad real.
Sólo tres empresas, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB); la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) y la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), generan utilidades en la actualidad, sostuvo Camacho. Sin embargo,  también resaltó que en el informe se aclara que estas compañías, heredadas de sectores estratégicos tradicionales, aún no alcanzan los estándares internacionales de eficiencia, lo que limita su capacidad de competencia en los mercados globales.

Un dato alarmante, explicó Camacho, pasa por el hecho de que “YPFB será dificil cambiarla, cerrarla o venderla, porque su vigencia se encuentra contemoplada en la Constitución. Nos han dejado un enmarañado jurídico que va a tomar algún tiempo poder modificarlo mediante alguna otra ley”, dijo.