- Sociedad
- Susana Salinas
Las organizaciones sociales del ala evista comenzarán mañana la “Marcha por la vida y para salvar Bolivia”, un desplazamiento escalonado hacia La Paz. El bloque agotó el plazo que otorgó al Ejecutivo y activará medidas de presión en las carreteras. La movilización busca la abrogación de decretos económicos y exige la dimisión del presidente Rodrigo Paz.
En respuesta, el Gobierno puso en marcha un operativo coordinado entre la Policía y las Fuerzas Armadas que abarca los principales ejes de la Red Vial Fundamental del territorio nacional.
En el departamento de La Paz, por ejemplo, las fuerzas del orden establecieron nueve puntos estratégicos de custodia en los accesos desde el altiplano y la urbe alteña, además del resguardo de las zonas circundantes a la autopista La Paz-El Alto.
Además, el resguardo se concentrará de forma prioritaria en Cochabamba, donde los contingentes custodian tramos críticos como Parotani, Suticollo, el cruce Vacas y el puente Huayllani para neutralizar posibles bloqueos de las federaciones cocaleras.
Las operaciones preventivas se extienden a otras regiones del país como Oruro, Santa Cruz y Pando, donde se establecieron patrullajes del Comando Estratégico de Operaciones de las Fuerzas Armadas en la carretera a Porvenir, con el objetivo de evitar el estrangulamiento de los suministros interdepartamentales y el corte de rutas.
Por su parte, la dirigencia campesina organizó una logística que prioriza el eje de la carretera Panamericana. De acuerdo con los organizadores, tres localidades son estratégicas como puntos de partida, como ser Caracollo, Patacamaya y La Huachaca, se informó.
El plan de los marchistas prevé un avance a pie por Sica Sica, Umala, Viscachani y Calamarca. El objetivo final es la concentración en la urbe de El Alto, específicamente en el sector de Senkata. En ese punto, las delegaciones del área rural prevén unirse a los comités urbanos antes de realizar el descenso hacia el centro de La Paz.
Antes de la movilización, dirigentes de los sectores asisten en esta jornada a un encuentro nacional político en Shinahota, en el trópico de Cochabamba, en coincidencia con el Día de la Descolonización.
La facción evista de la CSUTCBa, mediante su secretario de Relaciones, Jerson Murillo, ratificó el fin de semana el carácter indefinido de la medida. En tanto, el dirigente nacional Vicente Choque, quien permanece libre y coordina el traslado de las bases desde Santa Cruz y el altiplano, ratificó que se descarta la instalación de mesas de diálogo con las autoridades del Ejecutivo.
La proyección de los organizadores apunta a movilizar una columna inicial de 10 mil marchistas, con la expectativa de duplicar esa cifra a medida que la columna humana se aproxime a la ciudad de La Paz.
Los marchistas demandan la anulación inmediata de los decretos supremos que eliminaron la subvención al diésel y que ordenarán el cierre de las empresas estatales deficitarias.
Además, denuncian el encarecimiento de la canasta familiar y el desabastecimiento de productos básicos. A las demandas sectoriales se suma la exigencia de frenar los procesos penales contra sus líderes y la liberación de detenidos, entre ellos, Nelson Virreira.
Voceros de las bases radicalizaron la postura y confirmaron que la meta de la marcha en La Paz es forzar la renuncia del Mandatario y de todo su gabinete para abrir paso a elecciones generales anticipadas.
En este panorama, los gremios de choferes del transporte libre e interdepartamental expresaron su preocupación por el perjuicio económico que implican los cortes de ruta, mientras que la Cámara Nacional de Industrias anunció perjuicios.