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  • Julio Cespedez

El fútbol boliviano lamenta nuevamente el fallecimiento de un deportista por muerte súbita. Sucedió hace una semana en Caranavi, en el departamento de La Paz. Este hecho obliga a revisar, sobre todo, las medidas de prevención para evitar estos hechos lamentables.


El jugador se desplomó durante un partido del campeonato controlado por la Asociación de Fútbol de Caranavi, en el estadio Orlando Quiroga, donde no había una ambulancia para asistirlo inmediatamente; entonces recibió el auxilio de quienes se encontraban en el escenario deportivo y después fue trasladado a un hospital, cuyos médicos no pudieron reanimarlo y murió.


Este episodio no ha sido el único en su tipo, ya sucedió en otras ocasiones en el fútbol profesional y aficionado, no solamente con los futbolistas, sino también con un árbitro, como ocurrió en 2019, cuando falleció en el estadio Municipal de Villa Ingenio, El Alto, el réferi Víctor Hugo Hurtado.


En torneos de barrios, en campeonatos en provincias, en las competencias de las asociaciones departamentales o de la misma División Profesional pueden presentarse estos casos y para evitar que ocurran esos episodios la prevención es importante, en criterio de Miguel Ángel Illanes, integrante de la Comisión Médica de la Asociación de Fútbol de La Paz (AFLP). “Lo más importante es la prevención y para ello los jugadores que vayan a participar en un torno deben someterse a una revisión médica”, señaló.


El profesional indicó que en estos chequeos los jugadores son sometidos a valoraciones en consultorios, que es algo básico. “En estas evaluaciones el médico escucha los latidos del corazón para detectar si hay cardiopatías, aunque a veces se identifican y otras no, por eso es también muy importante la realización de un test de resistencia física o al menos pruebas en caminadoras o trotadoras”.


El problema es consecuencia de que no en todos los consultorios se cuenta con esos aparatos, como tampoco se hacen las pruebas físicas y solamente se cumplen las valoraciones médicas simples, de acuerdo con el médico.


“Cuando se detectan los soplos, el médico general deriva al paciente a un cardiólogo. Es el especialista el que determina si es apto para la alta competencia, entendida como campeonatos que se disputan regularmente durante cierta cantidad de meses durante el año y que conllevan una gran exigencia física”, acotó.


“Hay soplos que se detectan en niños y jóvenes, pero que son fisiológicos, que con el fortalecimiento y el desarrollo corporal desparecen, pero cuando el soplo persiste entonces se requiere de tratamiento”, indicó Illanes.


Tras una valoración con estetoscopio se puede determinar la necesidad de un electrocardiograma.
“Puede haber soplos congénitos o cortocircuitos en el sistema cardiovascular, que en algunos casos pueden afectar cuando se realiza una actividad física, pero en otros, no”, comentó el médico.


La prevención es fundamental, por lo que las fichas médicas en los torneos se contemplan en los requisitos para competir; pero más allá de la reglamentación un chequeo médico pasa por responsabilidad de jugadores y padres de familia.

EPISODIO
“Cuando un jugador se desploma en una cancha sin un choque con otro jugador, entonces uno inmediatamente piensa que puede tratarse de una afección cardiaca, entonces se tiene que proceder a una reanimación, que debe ser hecha por un médico o una persona que conozca cómo hacer este procedimiento”, indicó Illanes.


Señaló que es necesario que se pueda tener a mano en los partidos a un médico general, pero si eso no es posible entonces es importante que los clubes cuenten con un traumatólogo, que si bien se especializa para tratar lesiones físicas, está preparado para auxiliar en caso de presentarse problemas cardiacos”.


“En algunos casos los equipos tienen fisioterapeutas o kinesiólogos, que si bien pueden auxiliar, lo ideal es un médico”, añadió. 


En caso de que no haya personal médico, entonces el problema puede ser de mucho riesgo.
“Una reanimación cardiopulmonar manual de alta calidad se puede hacer durante 20 o 30 minutos, porque después ya es difícil salvar a quien sufre un paro cardiaco”, comentó. Es preciso tener un desfibrilador a mano o al menos una ambulancia que pueda trasladar al paciente a un hospital o clínica.


Sea en capitales o en municipios no siempre es factible contar con una ambulancia a disposición para los torneos en todos los partidos; y por un tema económico tampoco es factible tener un desfibrilador, por lo que la prevención es lo más importante.