• Economía
  • Gregory Beltrán

Si bien el mercado de valores en Bolivia es aún pequeño, respecto a los que funcionan en países vecinos, su peso económico cada vez adquiere mayor peso respecto, por ejemplo, al tradicional sistema financiero. Pero al igual que toda la economía, incluso mundial, también sintió el impacto de la crisis que todavía persiste con algunos atisbos de recuperación. 

El experto Gustavo Quintanilla dio cuenta de al menos tres señales que se empezaron a sentir desde 2023 a partir de la escasez de dólares: se registró un mayor nivel de liquidez, la inversión se concentró en plazos cada vez más cortos, pero aun así no se dejó de invertir.

EL PESO ECONÓMICO DEL MERCADO
“La primera señal es estar en periodos muy cortos de inversión para estar lo más líquidos ¿para qué? Porque si mañana sale una emisión en dólares, que puede ser el objetivo de algunos, poder entrar y no estar con una inversión de mediano o largo plazo, que no la va a poder liquidar”, aseguró ayer durante un desayuno trabajo que se realizó con periodistas locales del área económica.


Según los cuadros que presentó el experto, la importancia del mercado de valores cada vez registra un mayor peso en la economía nacional. Mientras el sistema financiero tiene una cartera de créditos que se acerca a los 24 mil millones de dólares, el mercado de valores administra casi 26 mil millones de dólares.


Si se distribuye por sector, los fondos de pensiones llegan a más de 22 mil millones de dólares y los fondos de inversión a 3.111 millones de dólares.


El mercado de valores no tiene restricciones además de las que establece la normativa, pueden participar desde grandes inversores o las propias instituciones estatales, hasta personas naturales quienes pueden reunir un capital para invertir.


A su turno, la gerente de la Asociación de Agentes en Valores (ABAV), Dunia Barrios, remarcó la importancia de que los periodistas cuenten con información especializada que les permita explicar de forma precisa los mecanismos que rigen en este mercado.


Quintanilla indicó que una comunicación adecuada es fundamental para que la población comprenda las oportunidades de financiamiento, las opciones de inversión y el rol de las entidades del mercado.


En promedio, la mayoría de las empresas entre 2003 y 2005 tenía un tercio de deuda y dos tercios de capital, con la crisis se volcó esta composición interna.