• Economía
  • Gregory Beltrán

En 2016, la deuda bilateral, préstamos de algunos países, llegaba a 718,7 millones de dólares y en 10 años pasó a 2.021,1 millones de dólares, según el informe que presentó recientemente el Banco Central de Bolivia (BCB). En tanto, la deuda multilateral con organismos financieros, pasó de 5.282,9 millones de dólares a 10.201,7 millones de dólares en similar periodo. El total de la deuda externa supera los 14.131 millones de dólares.

LA DEUDA EXTERNA EN CIFRAS

Según el economista Luis Romero, en 2025 Bolivia alcanzó la deuda externa más alta de su historia, que representa un incremento del 204 por ciento respecto a 1996, cuando la deuda externa ascendía a 4.643 millones de dólares. “Este aumento no estuvo acompañado por un crecimiento económico equivalente, por lo que la deuda externa creció más rápido que la economía boliviana, lo que limitó su impacto positivo sobre el desarrollo y la generación de divisas”.

El principal prestamista bilateral en 10 años es China. La deuda con el gigante asiático en 2016 era de 571,2 millones de dólares y hasta 2025 superó los 1.154 millones de dólares. Por debajo, aunque no menos importante, se encuentra Francia, que pasó de apenas 3,3 millones de dólares a 709,4 millones de dólares. Luego se encuentra Alemania con una deuda de casi 91 millones de dólares en 2025, le sigue Corea del Sur con casi 35 millones de dólares e Italia con 11,2 millones de dólares, entre los países más importantes.

Sin embargo, la deuda externa se concentra principalmente en acreedores multilaterales como son CAF, BID y el Banco Mundial, principalmente.

El economista Fernando Romero considera que, en las actuales condiciones económicas, “incrementar la deuda externa sin reformas estructurales profundas aumenta significativamente el riesgo de caer en el sobreendeudamiento”.

A diciembre de 2025, la deuda externa superaba los 14.131 millones de dólares, pero gran parte de los “desembolsos externos no se destinaron a sectores productivos generadores de dólares, sino al apoyo presupuestario y gasto corriente, lo que debilita la capacidad futura de repago”.
En el caso de la deuda interna, “que tradicionalmente se ‘oculta’ o poco mencionada por los gobiernos de turno, es alta, y mucho más alta que la deuda externa”, asegura Romero. Según datos oficiales del BCB, sólo la deuda interna del Tesoro (TGN), con el sector público y privado, es igual a los 33.250 millones de dólares, “la cual es 2,3 veces mayor que la deuda externa”.

Esto representa que la actual deuda pública de Bolivia, entre interna y externa, bordea el 90 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). A esto se debe sumar los 7.600 millones de dólares que tiene comprometido el actual gobierno con CAF y el BID.

En el caso de la deuda interna ésta podría crecer debido a que “no se evidencia a corto plazo reajustes drásticos en el gasto estatal (masa salarial, empresas públicas, otros), lo cual impulsará a que el BCB siga con el financiamiento del déficit fiscal y opere como una especie de ‘caja chica’ para el sector público, sobre todo si la misma no refleja autonomía ni independencia al ejecutivo”, explicó.

El economista propone tres medidas económicas puntuales: una regla fiscal legal y creíble, una repriorización del gasto público y el fortalecimiento de los ingresos fiscales estructurales.