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Foto: ERBOL
  • Armin Copa

La dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) determinó un rechazo absoluto ante cualquier intento de modificación a la Ley General del Trabajo. El ejecutivo del sector, Mario Argollo, manifestó que los trabajadores no permitirán alteraciones que vulneren los derechos sociales obtenidos históricamente. Esta postura surge como respuesta a la propuesta del presidente Rodrigo Paz, quien planteó actualizar la norma vigente desde 1939 para adecuarla a las condiciones actuales del mercado laboral y reducir los altos índices de informalidad en el país.

El ente matriz de los trabajadores confirmó el inicio de protestas para el próximo martes, jornada en la que entregarán su pliego petitorio anual a las autoridades gubernamentales. Argollo subrayó que la atención a las demandas de cada sector constituye un deber del Estado y no una concesión voluntaria. Por su parte, el mandatario cuestionó recientemente el formato de estas solicitudes, al sugerir que las organizaciones sociales deben priorizar acuerdos de gestión conjunta en lugar de limitarse a peticiones unilaterales de beneficios.

Durante sus deliberaciones, la organización sindical también exigió el esclarecimiento de diversos hechos de coyuntura, entre ellos incidentes aeronáuticos y casos de seguridad pública. Asimismo, la dirigencia declaró personas no gratas a figuras políticas que promueven normativas contra los bloqueos sin consenso previo con los trabajadores. Finalmente, el sector obrero demandó estricto respeto a la Constitución Política del Estado ante posibles designaciones directas de autoridades en el Órgano Judicial.