- Sociedad
- Wilma Pérez
La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) marca un hito en la preservación de su memoria intelectual. Bajo la gestión de la Biblioteca Central, la institución logró digitalizar el 100% de las tesis de grado y posgrado correspondientes a sus 54 carreras, generadas desde el año 2000 en adelante.
Este avance tecnológico permite que cualquier usuario, desde cualquier punto del globo con conexión a internet, acceda al texto completo de las investigaciones que sustentan los títulos académicos de la universidad paceña.
La directora de la Biblioteca Central de la UMSA, Marilyn Sánchez, explicó que este esfuerzo responde a la necesidad de democratizar el conocimiento. “Ya no es un argumento para el estudiante decir que no se les quiere prestar las tesis; tenemos el 100% en un sistema de ‘open access’ (acceso libre)”, afirmó la autoridad.
El repositorio no solo alberga trabajos recientes, sino que el desafío actual se centra en procesar la riqueza documental previa al año 2000, la cual se encontraba almacenada únicamente en formatos físicos.
La infraestructura de la biblioteca, que se extiende a través de tres niveles subterráneos bajo el atrio del Monoblock Central, resguarda tesoros como la colección personal de Franz Tamayo, compuesta por 2.500 volúmenes. Sin embargo, la digitalización no solo busca la comodidad del usuario, sino la protección del patrimonio ante el uso indebido.
Sánchez lamentó experiencias previas donde libros antiguos terminaron siendo comercializados ilegalmente en ferias, lo que impulsó la creación de mecanismos de control más estrictos.
La transición al formato digital garantiza que el trabajo intelectual, que pertenece tanto al autor como a la universidad por otorgar el grado académico, se mantenga como patrimonio vivo.
Actualmente, el portal de la biblioteca ya ofrece folletería y periódicos históricos, asegurando que la historia de la universidad esté a un clic de distancia para investigadores y docentes, bajo un marco legal que respalda la propiedad institucional. El proyecto continúa expandiéndose para incluir joyas bibliográficas que hasta ahora solo podían consultarse en las salas de mezanine del emblemático edificio universitario.