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  • Susana Salinas

El diputado  supranacional Sergio Bastian Giesse Roughcher es uno de los legisladores más jóvenes del país (25). Defiende una política exterior más abierta y pragmática, reivindica su identidad beniana y en la actualidad asegura que su misión es reposicionar a Bolivia en el escenario internacional.
Con apenas una década de preparación política desde la adolescencia, Giesse combina formación jurídica, estudios en el exterior y una narrativa centrada en el servicio público. En una entrevista con este medio, habló de su rol en los foros internacionales, su posturas crítica y su visión de futuro.

— ¿Quién es Sergio Bastian Giesse Rougcher y cómo influye su identidad regional en su carrera política?

— Soy un joven beniano, orgulloso de mis raíces, el mayor de tres hermanos  y parte de una familia que siempre estuvo al servicio de su pueblo, orgulloso hijo de Roy Giesse y de Ximena Rougcher, quienes les inculcaron el amor hacia su departamento y su patria.
Soy abogado y actualmente curso un posgrado en gestión pública. Desde los 15 años me preparé para este camino. Mi identidad lo es todo, amo mi tierra y trabajo para que el Beni progrese. Esa convicción me acompaña también en los espacios internacionales.

— Al ser uno de los legisladores más jóvenes, ¿ha tenido que esforzarse más para ser escuchado?

— Nunca me sentí relegado. Estoy a la par de mis colegas, aunque como joven a veces tengo que hablar un poco más fuerte. Hoy siento que mi voz no sólo se escucha en mi departamento, sino también  es escuchada en todo el mundo, en cada Parlamento al que voy, en cada país que visito me llamo Bolivia.


— Se graduó con honores y estudió en el exterior. ¿Por qué eligió la política y no el ejercicio privado?

— Siempre supe que lo mío era el servicio público. Agradezco mi formación académica, pero mi vocación está en la calle, en los barrios, en mi departamento, con la gente, no en una oficina.

— ¿Quién es su principal referente al tomar decisiones difíciles?

— Mi padre, Roy Giesse Roca. Es mi mentor,  mi ejemplo de vida y mi mayor asesor, es quien me ayuda a ver la realidad con claridad en  los momentos más complejos.

— En este tiempo como legislador, ¿ha sentido bloqueos dentro de la Asamblea Legislativa?

— No directamente, pero temas como la participación juvenil o la defensa de los animales aún son minimizados. Aun así, hay colegas con quienes empujamos esas agendas.

— ¿Se proyecta a futuro en un cargo ejecutivo o en la diplomacia?

— Estaré donde mi pueblo decida. Mi objetivo es seguir el trabajo por mi tierra, sin importar el cargo.

— ¿Por qué es importante el rol de los diputados supranacionales?

— Porque permiten posicionar a Bolivia en el mundo. En cinco meses ya hemos logrado que el país vuelva a estar en la conversación global e impulsamos proyectos concretos.

— Usted ha sido crítico con la Cancillería. ¿Es difícil fiscalizar desde un rol diplomático?

— No soy crítico por criticar, sino porque debemos hacer las cosas bien. También soy parlamentario electo y eso me faculta a fiscalizar. Nuestros compatriotas en el exterior no pueden sentirse abandonados.

— ¿Cómo equilibrar ideología e integración internacional?

— Con pragmatismo y flexibilidad. Bolivia no puede renunciar a su identidad, pero tampoco aislarse de los beneficios de la integración.

— ¿Cómo se construye la “marca Bolivia” desde la Asamblea hacia el mundo?

— Debe ser una política de Estado, no propaganda de gobierno. Si trasciende gestiones y se basa en instituciones, entonces es una verdadera marca país.

— ¿Qué propone para que el Parlamento Amazónico tenga impacto real?

— Pasar del discurso a mecanismos vinculantes, medibles y con financiamiento. La acción climática debe ser concreta.

— ¿Está a favor de restablecer relaciones plenas con más países?

— Sí. Bolivia necesita abrirse al mundo. El aislamiento de los años anteriores no trajo beneficios. Debemos integrarnos y participar en las negociaciones globales.

—¿ Cuál es  su  
mayor miedo?

— Irme sin dejar una huella de cambio. Creo que todos tenemos una misión, y la mía es trabajar por el progreso de mi departamento y mi país desde la posición en la que esté.