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  • Susana Salinas

Los resultados de las elecciones subnacionales marcan un punto de inflexión en la política boliviana. Por primera vez, bajo la actual normativa electoral, las mujeres ocuparán la titularidad en dos de los nueve gobiernos departamentales y una vicegobernación clave. Sin embargo, este avance en las esferas más altas del poder regional contrasta con una realidad dispar en los municipios y un retroceso en las asambleas legislativas.

Las cifras y la evaluación pertenecen al Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer. Tania Sánchez, directora de la entidad, compartió estos resultados y analizó el panorama actual de la participación femenina.

De acuerdo con las cifras finales de la Coordinadora de la Mujer, el mapa del poder ejecutivo regional cuenta con dos gobernadoras y una vicegobernadora electas. En contraste, en las alcaldías solo 31 mujeres resultaron elegidas frente a 304 candidatos varones. Esta cifra representa apenas el 9,7 por ciento de los 335 municipios del país. Respecto a la tasa de éxito, solo 11 de cada 100 candidatas ganaron la votación respectiva.

Para Sánchez, existe una persistente desigualdad en los gobiernos locales. A pesar del leve incremento respecto a 2015 (8,6 %) y 2021 (6,5 %), la titular de la entidad afirmó que “la presencia femenina en las alcaldías revela una geografía de exclusión”.

Mientras departamentos como Beni (31,6 %) y Pando (20 %) muestran mayor apertura, pero otros como Potosí (4,9 %) y La Paz (5,7 %) mantienen cifras críticas. El caso extremo es Cochabamba, donde en ninguno de sus 47 municipios se eligió a una mujer como principal autoridad municipal.
Esta desigualdad nace desde la oferta electoral: apenas el 13,8 % de las candidaturas a ejecutivos municipales correspondió a las mujeres.

Según la entidad, la ausencia de medidas de acción afirmativa para estos cargos permite que el sistema excluyente se reproduzca de manera estructural.

El ámbito legislativo, que históricamente mostró mayores avances en paridad, sufrió un revés en esta gestión. La representación femenina en las asambleas departamentales cayó al 36 %, una cifra significativamente menor al 47 % alcanzado en 2021. La situación es más crítica en las asambleas por territorio, donde mujeres apenas ocupan el 31 % de los escaños.

En el otro extremo, tras el balotaje se consolidó a Gabriela de Paiva (Libre) como la primera gobernadora electa por voto popular en Pando. A este triunfo se sumó, tras la segunda vuelta, el de María René Soruco (Camino Democrático para el Cambio) en Tarija, quien obtuvo una victoria contundente con el 70.76 % de la votación.

A estas dos lideresas se añade el triunfo de Paola Aguirre en Santa Cruz. Su elección como vicegobernadora es un hecho sin precedentes en su departamento, donde el 56,97 % de los electores respaldó su fórmula. Con estas tres autoridades, el nivel ejecutivo departamental alcanza su mayor presencia femenina en la historia de Bolivia.

En este panorama, Sánchez destacó la urgencia de fomentar y garantizar los derechos de las candidatas. “El aumento de mujeres en la política no cambia en quién ejerce el poder. La brecha sigue siendo profunda: por cada 11 hombres electos como alcaldes, solo una mujer accede a este cargo”, señaló.

Respecto a la Vicegobernadora de Santa Cruz, la Directora subrayó la necesidad de garantizar entornos seguros. “Reconocemos la elección de Aguirre en un contexto donde enfrentó altos niveles de violencia y acoso político en espacios digitales. Su elección evidencia la urgencia de garantizar condiciones seguras para la participación política de las mujeres”, indicó.

Sánchez concluyó que el panorama para los próximos años exige políticas que incentiven la postulación y eliminen prácticas discriminatorias que limitan el ejercicio pleno de los derechos políticos de las bolivianas.