- Seguridad
- Micaela Villa
Informes recientes del Observatorio de Género, con datos de Régimen Penitenciario, confirman que los delitos de violación en contra un niño, niña o adolescente son la principal causa de privación de libertad en las diferentes cárceles del país. Esta alarmante tendencia coincide con un incremento sostenido en la población carcelaria, que alcanzó las 5.938 personas en 2025, y 5.073 en 2024.
“Los datos del sistema penitenciario muestran que la principal causa de privación de libertad en Bolivia es el delito de violación de niño, niña o adolescente con más de 5.900 personas privadas de libertad por este delito en 2025 y un incremento del 17 por ciento respecto de 2024. Esta tendencia evidencia la gravedad y persistencia de la violencia sexual contra la niñez que supera ampliamente a otros delitos graves como el narcotráfico o el asesinato”, se lee en el informe del Observatorio, presentado el miércoles 25 de marzo.
Sólo en marzo de este año, y de acuerdo al Ministerio Público, 21 hombres fueron sentenciados por delitos sexuales, 19 fueron por vilación y dos por abuso sexual. Todas las víctimas tenían la minoría de edad. Las sentencias iban de los 12 a 30 años y los violadores eran abuelos, padres, tíos, choferes y extraños.
Entre los últimos casos informados por el Ministeri Público, el sábado 28 de marzo, el fiscal departamental de Beni, Alexander Mendoza, informó que, en distintos procedimientos abreviados, se logró cinco sentencias condenatorias en contra de autores por delitos sexuales cometidos en los municipios de Trinidad y Riberalta, tres de las víctimas eran adolescentes.
Franz R. M., de 38 años, fue sentenciado a 25 años de presidio por haber violado a su hija de 12 años, en Riberalta. Samuel I. B., de 51 años también fue condenado a 20 años por haber agredido sexualmente a una adolescente de 13, entre otros casos relevantes.
Ese mismo día, el fiscal departamental de Tarija, José Mogro, informó que, en audiencia de juicio oral, se demostró que Lizandro M. B. y Franco P. C., de 29 y 49 años, son autores del delito de violación, uno de ellos con agravante, que cometieron en contra de dos niños de seis y 10 años en dos hechos distintos.
Por ello, las autoridades jurisdiccionales correspondientes determinaron la sentencia de 15 años de privación de libertad para el primer sujeto que ya cumple en el penal de Morros Blancos; mientras que para el segundo acusado se impuso la pena máxima de 30 años, que cumple en la cárcel pública del municipio de Villamontes.
Entre 2013 y 2020, Franco P. C. aprovechaba los momentos que una niña se quedaba sola en su casa para proceder a violarla. El sujeto se había ganado la confianza de la familia para cometer los delitos. El hecho se descubrió cuando la víctima decidió contarle a su padre todo lo sufrido.
“Durante el desarrollo de las dos audiencias de juicio, la Fiscalía presentó pruebas contundentes como el formulario único de denuncias, informes policiales, psicológico y social, anticipo de prueba en Cámara Gesell, entrevistas testificales y más. Se resolvió dos sentencias condenatorias de 12 y 11 años para dos agresores sexuales”, sostuvo además el fiscal departamental de Chuquisaca, Mauricio Nava.
Wálter R. F. y Paulino S. V., de 59 y 80 años, son los agresores sexuales de otras dos víctimas. El primero trabajaba como conductor de un bus escolar, y en una oportunidad retuvo en el interior del motorizado a una niña de 11 años, a quien le hizo toques impúdicos. En el segundo, Paulino S. V. aprovechó la presencia de su nieta, de siete años, en su habitación donde la hizo sentar sobre sus genitales.
El hecho fue advertido por el padre de la niña, quien justamente ingresaba a dicha habitación para dejar unas herramientas, luego presentó la denuncia.
“En Bolivia, la violencia sexual es el segundo tipo de violencia más denunciado después de la violencia familiar, en el marco de la Ley 348. Esta forma de agresión, muchas veces perpetrada en la sombra y envuelta en el estigma y el miedo, no sólo afecta de manera desproporcionada a las mujeres, sino a las niñas, niños y adolescentes”, se lee en el informe.
Entre otros datos, nueve de cada 10 víctimas de violencia sexual son mujeres. Los tipos de violencia más denunciados revelan un patrón de “dueñidad” sobre el cuerpo y la vida de las mujeres que busca controlar, disciplinar o castigar.
“A pesar de estas cifras, se estima que los datos oficiales representan apenas la punta del iceberg: muchas mujeres no denuncian por miedo, estigmas, dependencias económicas o falta de confianza en las instituciones”.