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  • Armin Copa

El ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Aramayo, representó al país en un encuentro de alto nivel en Washington D.C., organizado por la administración estadounidense para coordinar acciones globales frente a agrupaciones que considera una amenaza para la estabilidad internacional. La Cancillería del Estado plurinacional defendió de manera firme la protección de las instituciones democráticas y condenó todo intento de desestabilización constitucional financiado por el crimen transnacional. De esta manera, el gobierno nacional unió su postura a la de más de sesenta naciones que buscan neutralizar estas actividades.

Los delegados gubernamentales enfatizaron que el resguardo de la institucionalidad requiere un rechazo absoluto ante los grupos delictivos que emplean fondos de procedencia ilícita. Según el criterio oficial de las autoridades bolivianas, la indiferencia internacional no es una opción viable cuando se pretende debilitar la vigencia del sistema democrático en el continente. La comitiva nacional coincidió con el enfoque de combatir los flujos de dinero que sostienen las operaciones de las células radicales.

Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano promovió esta cita multilateral con el propósito de endurecer las medidas conjuntas contra agrupaciones específicas que el gobierno de ese país incluyó recientemente en sus listas de organizaciones prohibidas. La estrategia norteamericana contempla incentivos económicos significativos para desarticular los esquemas financieros de estos movimientos radicales, los cuales, según los reportes oficiales, operan en diversos continentes y requieren un control fronterizo y bancario mucho más estricto a escala global.