- Seguridad
- Armin Copa
La comisión investigadora de la Fuerza Aérea determinó que el siniestro del avión Hércules, ocurrido el pasado 27 de febrero, tuvo como origen principal una serie de errores en la transmisión de datos meteorológicos. El informe técnico destaca que la tripulación careció de reportes especiales sobre las tormentas de granizo mientras sobrevolaba la región de Cochabamba. Según los especialistas, esta ausencia de información impidió que los pilotos tomaran rutas alternativas para evitar las condiciones adversas que imperaban en la terminal aérea paceña al momento del arribo.
El peritaje reveló además que el personal de control terrestre entregó datos falsos sobre el estado de la pista de aterrizaje a través de un código que indicaba condiciones óptimas. En realidad, la superficie presentaba una mezcla peligrosa de agua y hielo que derivó en un fenómeno de hidroplaneo cuando la aeronave intentó frenar. La indagación puntualizó que un operario en etapa de instrucción manejaba las comunicaciones bajo vigilancia, pero no advirtió a los tripulantes sobre la contaminación real del suelo, lo cual alteró el análisis situacional de los pilotos durante la maniobra final.
Pese a que el avión tocó tierra con exceso de velocidad y en el último tramo de la pista debido a factores climáticos, los investigadores descartaron fallas mecánicas en la unidad. El reporte valora la reacción de la tripulación al desviar el curso del transporte lejos de zonas densamente pobladas y desactivar el sistema de combustible para mitigar el riesgo de incendios tras la colisión. Si bien el evento dejó un saldo trágico de fallecidos y heridos en la vía pública, las conclusiones técnicas ahora quedan en manos de las autoridades pertinentes para la determinación de responsabilidades administrativas.