- Salud
- Wilma Pérez
Fernando Aráos Datoli, secretario ejecutivo del Organismo Andino de Salud Convenio Hipólito Unanue (Oras-Conhue), llegó a Bolivia en su primera visita oficial para establecer lazos con autoridades nacionales del área y observar las fortalezas y debilidades del sistema sanitario del país.
En el encuentro con la ministra de Salud, Marcela Flores, se abordaron temas como el fortalecimiento de la atención primaria, la importancia de la digitalización en los procesos médicos y la vigilancia epidemiológica. En entrevista con La Prensa, analizó los desafíos del sistema boliviano, el impacto de la desinformación pos-pandemia y las propuestas para cerrar brechas en cáncer infantil y salud general.
¿Cuál es el motivo de su visita a Bolivia?
Ésta es mi primera visita oficial a uno de los Estados fundadores del Convenio Hipólito Unanue. Bolivia es un actor relevante. Necesito tener una relación estrecha con los ministros de la región andina para hacer un plan de trabajo conjunto y conocer las prioridades de cada una de las naciones.
¿Qué desafíos enfrentan los sistemas de salud, particularmente Bolivia?
Tenemos desafíos en la carga de enfermedad, financiamiento y capacitación de personal. Con ese panorama buscamos fortalecer la cooperación técnica para enfrentar problemas comunes como la fragmentación de los sistemas y el aumento de enfermedades crónicas, como la diabetes y los infartos.
¿Cómo afectó la pospandemia sobre la región?
Lamentablemente sobre los logros que se tenía, antes de 2020. Hemos visto que existe un retroceso en la cobertura de vacunación a esto se suma otra pandemia, la “pandemia de desinformación” que afecta a las políticas públicas.
Por ello, desde el organismo nos interesa unir esfuerzos para combatir la desinformación en temas sanitarios.
¿Qué propuestas concretas trae para el país?
Estamos encaminados en el trabajo de un plan multisectorial contra la desnutrición infantil y un proyecto muy fuerte sobre cáncer infantil.
En los países desarrollados, la sobrevivencia es del 80 por ciento, mientras que en la región andina es del 50 por ciento. Queremos cerrar esa brecha y garantizar el acceso a terapias y capacitación de personal especializado.
También impulsamos la salud digital para que la historia clínica sea una herramienta de integración, especialmente para la población migrante.
Bajo este panorama, ¿cómo califica al sistema boliviano de salud?
El sistema boliviano tiene una estructura sólida sobre la que avanzar. Ha tenido logros importantes en esta década sobre los que se puede avanzar y fortalecer, como la disminución de la mortalidad neonatal e infantil. Es un punto alto.
Tiene cimientos fuertes, aunque persisten brechas de acceso a la atención y la calidad.
¿En qué áreas debe mejorar Bolivia?
Se requiere mejorar la performance y eficiencia para garantizar calidad en la cobertura universal. Bolivia tiene un valor destacado en la región, su atención primaria, comunitaria e intercultural. Sin embargo, necesita mejorar la capacidad de diagnóstico oportuno y rápido, además de la resolución terapéutica, algo que creo ya se encuentra dentro los planes del Ministerio del área.
¿Es posible establecer una red regional para casos complejos de cáncer?
Exactamente estamos en eso. Aspiramos a generar la red necesaria para que casos que requieran especialistas muy específicos puedan abordarse de forma subregional. Es decir compartir experiencias respecto al manejo avanzado que ya tienen países como Colombia, Chile, Ecuador, estos países tienen terapias que son bastante avanzadas para el tratamiento del cáncer infantil Es algo que vamos a propiciar mediante el trabajo de cooperación. El objetivo es crear redes regionales y subregionales que irán en directo beneficio de los pacientes.