- Economía
- Armin Copa
El valor del petróleo registró un incremento sustancial el pasado domingo al sobrepasar la barrera de los 100 dólares por barril, cifra que representa el pico más alto desde el año 2022. Esta escalada responde a la incertidumbre de los mercados financieros ante el conflicto bélico en Irán, situación que amenaza con interrumpir el suministro de energía desde el Medio Oriente. Los contratos de referencia en Estados Unidos y el Brent europeo mostraron subidas superiores al 15 %, lo cual genera alertas sobre una posible crisis de abastecimiento a escala global.
Donald Trump minimizó el impacto económico de este fenómeno y señaló que el alza constituye un costo aceptable a cambio de la seguridad internacional. Sin embargo, analistas del sector energético advierten que el precio podría escalar hasta los 150 dólares a finales de marzo si persiste el bloqueo en rutas comerciales estratégicas como el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, las bolsas de valores reflejan el nerviosismo de los operadores, quienes temen que el encarecimiento de los combustibles reactive presiones inflacionarias y frene el crecimiento económico en las potencias occidentales.
Ante la inestabilidad, la administración estadounidense anunció medidas de contingencia, entre ellas un plan de seguros para proteger a los buques petroleros que transitan por zonas de riesgo. Por su parte, autoridades iraníes indicaron que la confrontación entró en una etapa crítica tras los ataques a sus depósitos de reserva, lo que podría derivar en represalias contra la infraestructura energética regional. Esta coyuntura obliga a diversos productores a reducir su actividad debido a la falta de espacio de almacenamiento, en un escenario donde las sanciones limitan severamente el comercio del crudo proveniente de esa región.