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El examen médico forense practicado a los tripulantes de la avioneta siniestrada en la zona del Chapare determinó que la causa del deceso fue un shock hipovolémico. Julio César Sardan Villarroel y Carlos Fernando Moyano Aguirre perdieron la vida debido a una pérdida severa de sangre provocada por las múltiples fracturas y lesiones sufridas durante el impacto. Tras el rescate de los cuerpos en el sector selvático, un helicóptero trasladó los restos hasta la capital cruceña para cumplir con los procedimientos legales pertinentes.

El fiscal asignado al caso, Edwin Blanco, confirmó que las víctimas presentaban diversos traumas óseos como consecuencia de la caída del transporte aéreo. Aunque el Ministerio Público de Santa Cruz colaboró con la realización de la autopsia, las investigaciones sobre el origen del siniestro radican en el departamento de Cochabamba, hacia donde se remitirán todos los informes técnicos. Los allegados de los aviadores acudieron a la morgue de la Pampa de la Isla para retirar los cuerpos durante la madrugada de este martes sin brindar declaraciones a los medios.

En cuanto a las posibles razones del desastre, el Ministerio de Obras Públicas analiza la hipótesis de una despresurización de la cabina que pudo causar falta de oxígeno en los pilotos antes del desplome. La aeronave cumplía una ruta desde La Paz con destino final en Santa Cruz cuando desapareció de los radares el pasado lunes. Actualmente, los restos de los profesionales reciben el último adiós en un salón velatorio cruceño, mientras las autoridades aeronáuticas recolectan evidencias para esclarecer los pormenores técnicos del accidente.