- Sociedad
- Armin Copa
Los choferes de las ciudades de La Paz y El Alto sostienen la segunda jornada de su paro indefinido ante la falta de acuerdos con el Gobierno central por la calidad de la gasolina. El sector califica el insumo actual como deficiente y reclama que el carburante provoca deterioros mecánicos en sus herramientas de trabajo. Las principales vías de conexión entre ambas urbes permanecen cerradas mientras las bases exigen soluciones definitivas a sus demandas técnicas.
La medida de presión surgió tras el fallido intento de acercamiento con las autoridades el pasado miércoles. Aunque la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) habilitó el desembolso de compensaciones económicas a través de entidades bancarias, los transportistas desestimaron la oferta. El malestar del gremio radica en la demora de estos pagos y en la persistencia de las fallas operativas atribuidas al combustible suministrado en los surtidores.
El sector movilizado descarta cualquier mesa de trabajo con el ministro de Hidrocarburos o los directivos de la petrolera estatal. La dirigencia sindical condiciona el cese de las protestas a una reunión directa con el presidente Rodrigo Paz o, en su defecto, con una comitiva gubernamental que goce de plena credibilidad. Por ahora, el servicio de transporte público permanece suspendido y los puntos de bloqueo obstaculizan el flujo vehicular en zonas estratégicas como la avenida 9 de Abril.