- Deporte
- Julio Cespedez
El cochabambino Tiquipaya FC tiene como objetivo ascender a la División Profesional del Fútbol Boliviano, y para ello tiene su amuleto, el director técnico Juan Carlos Robles, experto en ascensos, aunque como jugador. Su campaña hasta el momento avala ese sueño, pero viene lo más difícil de la Copa Simón Bolívar.
Actúa en ese torneo nacional al ser el actual campeón de la Primera A de la Asociación de Fútbol de Cochabamba (AFC).
En la primera fase formó parte del grupo A de Cochabamba, en el que acabó en el primer lugar con 11 puntos y pasó al cuadrangular final, en el que fue tercero con nueve unidades y se clasificó a la segunda fase.
En esa ronda, en la que enfrentó a equipos de otros departamentos, integró el grupo D y concluyó segundo al sumar 11 puntos, por lo que avanzó a los octavos de final.
Está entre los 16 mejores equipos de esta edición de la Copa Simón Bolívar.
“Hasta el momento el equipo va bien, la campaña es positiva. La segunda fase fue complicada, fuimos de menos a más. Hubiésemos querido acabar primeros, pero quedamos segundos. Es necesario mejorar para lo que viene”, dijo Robles.
“Los partidos nos motivaron y los recambios funcionaron, ya que los jugadores que ingresaron a la cancha durante los segundos tiempos respondieron”, comentó el entrenador, quien destacó la “entrega y el compromiso” de los jugadores.
Para la etapa en la que se juega por llaves con eliminación directa, señaló que “hay varias cosas por corregir para afrontar de la mejor manera posible los partidos; hay que equivocarse lo menos posible, porque ya no queda margen de error”.
Robles no coloca a Tuiquipaya FC entre los favoritos al título, pero afirmó que el objetivo del club es ascender, para lo que la base serán la humildad y el trabajo. “Somos un equipo que no levanta polvo, que trabaja silenciosamente, pero daremos qué hablar con nuestras actuaciones en cada partido, paso a paso”, manifestó el todavía novato entrenador.
“El año pasado, el equipo llegó a cuartos de final de la Copa y ahora queremos jugar la final y ascender”, expresó.
Sostuvo que esa misma intención tiene el presidente del club, Juan Rojas, quien desarrolla su labor de acuerdo con las necesidades de los jugadores y del cuerpo técnico.
“El Presidente nos dio las herramientas, nos proporcionó material deportivo para las prácticas, tenemos comodidades para los viajes y el equipo está bien en lo económico, por lo que no hay motivo para formular quejas”, aseveró.
Rojas asumió la Presidencia del club hace unos tres meses. Tiquipaya FC es una entidad deportiva asentado en el municipio de Tiquipaya, departamento de Cochabamba. Las actuales autoridades ediles también colaboran al equipo.
Los entrenamientos se cumplen en la cancha Satélite, que cuenta con césped sintético; mientras que disputa sus partidos el estadio Sebastián Ramírez, de esta comunidad.
Sobre el equipo afirma que no hay figuras y que todos los jugadores son obreros, más allá que en ciertos partidos se destaquen algunas individualidades.
DE ARQUERO A TÉCMOCP
Juan Carlos Robles fue contratado por Tiquipaya FC como futbolista a inicios de este año, era el arquero titular, pero se retiró como jugador profesional hace dos meses, para dirigir al equipo valluno.
“Nos quedamos sin director técnico y me nombraron para cumplir ese cargo como interino, dijeron que iban a contratar a un entrenador, pero tras ganarle un cotejo a Wilstermann, en el campeonato de la Asociación de Fútbol de Cochabamba, me ratificaron como entrenador oficial”, comentó.
Respecto a cómo se sintió por ese cambio, admitió que “tranquilo, aunque la primera semana me costó. Era otra faceta la que tenía y había que pensar en esquemas, estrategia y formación del plantel titular; pero los jugadores me facilitaron la labor y eso me motivó”.
Si bien comenzar a ejercer la dirección técnica no estaba en sus planes inmediantos, sí estaba preparado para ello, porque estudió para esa función en el Centro Integral de Estudios Futbolísticos (CIEF), de la Federación Boliviana de Fútbol. Concluyó sus estudios en marzo pasado y recibió la Licencia A.
“Dejar el fútbol profesional fue una decisión difícil, pero la tomé con madurez y calma, tras analizar todo con mi familia si era el momento de hacerlo y creo que fue lo correcto”, dijo.
Concluyó su carrera de futbolista profesional a los 41 años, después de una larga trayectoria en clubes de la División Profesional y de las asociaciones departamentales. Jugó los torneos de Primera A y también la Copa Simón Bolívar.
“Fue una trayectoria satisfactoria la que tuve, con 24 años como arquero, en los que tuve alegrías y tristezas, en los que recibí el cariño de la gente, aunque también críticas, y algo importante fue que no sufrí lesiones graves”, comentó.
“Fui un privilegiado por estar en muchos equipos, bien catalogado por mi rendimiento e incluso llamado el señor o el amuleto de los ascensos, porque ascendí con cinco clubes, pero también fui campeón en la Primera División”, concluyó.