- Cultura
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- LA PRENSA
27/2/2025.- Una fría mañana de enero de 1972, en las cercanías del templo del Señor Jesús del Gran Poder, en La Paz, la familia Estrada Pacheco salía a las calles con unos atuendos de capataces y marcando pasos ágiles y llamativos, inspirados en un personaje de la Saya Afroboliviana.
Ese día, cuando se rendía culto a la imagen religiosa, se convirtió en el inicio de una de las danzas más representativas de la cultura boliviana: Los Caporales.
Luego de 53 años, en febrero de 2025, en la 58ª Sesión Ordinaria de la Cámara de Diputados, el presidente, Omar Yujra, anunció la aprobación del proyecto de Ley 090/2023-2024, conmemorando la creación de esta emblemática expresión artística en la Festividad de la Santísima Trinidad del Señor Jesús del Gran Poder, declarando el 25 de enero de cada año, como el Día Nacional de la Danza “Los Caporales”.
En 1972, con el fin de fortalecer la confraternidad y la unión familiar, por primera vez los hermanos Paz Vicente y Víctor Estrada Pacheco, junto a más de 20 jóvenes bailarines —parientes suyos— exhibieron la danza y, desde entonces, se ha convertido en sinónimo de juventud, alegría y energía.
“El personaje de los caporales, en realidad, surge en el Carnaval de Oruro, en la danza de ‘Los Negritos’”, explica Atilio Linares, fundador del bloque La Paz de la Fraternidad Folclórica y Cultural Caporales Universitarios de San Simón.
“Dentro de esa danza destacaba un personaje que era el caporal. Para la década de los 70s se rescata esa figura (…) y se ha procedido a darle una danza, un estilo propio, una vestimenta propia”, detalló.
De igual manera, Linares destacó la evolución de la danza y su imagen a lo largo de los años. “Nosotros hacíamos los trajes y los sombreros. Hoy en día, es un artesano el que se encarga de todo lo que es la confección del traje, (la fraternidad) define lo que es el diseño y tenemos artesanos designados para esto”.
Con cada giro ágil, salto acrobático y contorsión audaz, los varones retumban en el escenario, mientras las mujeres, con vestuario majestuoso y movimientos sensuales, resaltan la esencia y la feminidad de esta manifestación folklórica, que hoy destaca en los certámenes dancísticos de mayor trascendencia y en la difusión internacional de los pueblos andinos.
Es “un sentimiento profundo, (al bailar) te emocionas, te apasionas, porque al margen del simbolismo, es una danza alegre que contagia alegría. Es una danza ágil, donde tienes que prepararte físicamente y mentalmente para coordinar los pasos, coordinar con la tropa, estar al tanto de toda la coreografía”, afirmó Linares.
En defensa de la cultura boliviana
Betty Yañiquez, diputada por el MAS-IPSP, fue una de las legisladoras que respaldó la aprobación de este proyecto de ley durante su tratamiento en el pleno de Diputados. “Hablar de cultura es hablar de Bolivia, y hablar de Bolivia debería ser hablar de la defensa de nuestras danzas, en este caso de nuestras tradiciones y nuestros bailes”, remarcó.
“Los caporales es un baile enteramente boliviano, pero lastimosamente países vecinos se ocupan de apropiarse de nuestra cultura. Yo creo que, desde la Cámara de Diputados, es nuestra obligación trabajar en la defensa de nuestra cultura, nuestra tradición, nuestras tradiciones, nuestros bailes”, agregó Yañiquez.
En esa línea, Jacinto Quispaya Sanchez, presidente nacional de los Caporales Reyes de la Tuntuna ENAF afirmó que “la cultura y el folklore enaltecen el nombre de Bolivia. Necesitamos el respaldo de nuestras autoridades para mostrar al mundo entero que la danza de los caporales es 100% boliviana”.
Una declaración con un sólido marco legal
El marco legal que respalda este homenaje es robusto y diverso. La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, a través de ocho artículos fundamentales, garantiza la protección del patrimonio cultural. Además, la Ley 137, del 14 de junio de 2011, declaró a “Los Caporales” Patrimonio Cultural e Inmaterial, consolidando su relevancia en el imaginario colectivo.
Este proyecto se enmarca también en otras normativas esenciales, como la Ley 137, del 14 de junio de 2011; la Ley 530 de Patrimonio Cultural Boliviano; la Ley 031 del Marco de Autonomías y Descentralización “Andrés Ibáñez”; y la Ley 292 “Bolivia Te Espera”, además de otras normativas.
La aprobación del proyecto de ley fue producto de un consenso amplio y articulado, pues se contó con el consentimiento previo, libre e informado de la comunidad portadora de esta expresión. Más de 20 federaciones departamentales, asociaciones folklóricas y organizaciones culturales de todo el territorio boliviano respaldaron de manera unánime la iniciativa.
Para Linares, es “una fantástica iniciativa; yo creo que va a beneficiar de suma manera a toda la cultura boliviana. Todas las personas que somos apasionadas del caporal y más aún las personas que bailamos años, porque hay gente que baila 35 años seguidos, nos sentimos sumamente contentos”.