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  • Armin Copa

Un contingente policial desalojó este miércoles las oficinas del Ministerio de Trabajo y arrestó a trece representantes de la Central Obrera Boliviana. Los uniformados utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes que ocuparon de forma previa las dependencias estatales. Posteriormente, el personal de seguridad trasladó a los detenidos en camionetas hacia las celdas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen en la ciudad de La Paz.

El operativo ocurrió después de una serie de enfrentamientos con petardos y agentes químicos en las cercanías de la plaza Murillo. Ante la intervención de la fuerza pública, el ministro de la cartera estatal, Edgar Morales, abandonó el edificio sin emitir declaraciones a la prensa. La acción policial buscó restablecer el control del inmueble ante la resistencia de los sectores movilizados en las puertas de ingreso.

Los afiliados a la organización matriz mantienen la toma de las instalaciones y exigen la dimisión del ministro Morales como condición principal. El sector sindical manifestó su intención de establecer un diálogo directo con el presidente Rodrigo Paz para resolver su pliego de peticiones. Hasta horas de la tarde, la tensión persistía en la zona debido a la presencia de los trabajadores que aguardan una respuesta a sus demandas.