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El Órgano Ejecutivo convocó al Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas de la Universidad Mayor de San Andrés para analizar la situación técnica de los carburantes en el país. El encuentro, programado para el próximo 10 de febrero, busca restablecer la cooperación científica que quedó suspendida desde inicios de 2025. Esta iniciativa surge como respuesta a la creciente preocupación social y a los constantes reclamos sobre el impacto de la gasolina en el funcionamiento de los motores.

Jaime Sánchez, director de la entidad académica, confirmó la asistencia a la reunión con el fin de aportar criterios especializados sobre los productos energéticos que adquiere la población. En el pasado, este instituto realizaba pruebas de laboratorio y evaluaciones de campo para determinar los efectos del alcohol anhidro en los sistemas de alimentación de los vehículos. La rectora de la universidad paceña, María Eugenia García, destacó que el rol de la institución es brindar rigor científico y transparencia para que las decisiones estatales se basen en evidencia comprobable.

La reactivación de estos estudios ocurre en un momento crítico, debido a que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos interrumpió el envío de muestras hace más de un año. Con el retorno de la supervisión universitaria, se pretende identificar con exactitud las propiedades de los combustibles actuales y garantizar la seguridad mecánica de los usuarios. El equipo de especialistas espera coordinar nuevas metodologías de evaluación que permitan certificar si los carburantes cumplen con los estándares necesarios para el parque automotor nacional.