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  • Gregory Beltrán

Uno de cada tres hogares redujo el consumo de alimentos debido al incremento del precio del diésel, que pasó de 9,80 a 17,95 bolivianos, según un estudio que realizó la Defensoría del Pueblo. Además, según el monitoreo que realizaron en los principales mercados de 10 ciudades capitales y El Alto que presentó ayer el titular de esta repartición Pedro Callisaya, se observa un aumento de precios de las provisiones de hasta un 293 por ciento luego que el Gobierno de Rodrigo Paz determinara nivelar el principal combustible que se emplea en el país al mercado internacional.

Los efectos de la nueva medida


Según el estudio que realizó esta instancia, en Cochabamba la cuartilla de la zanahoria mediana se encontraba en 15 bolivianos el 31 de julio y luego de esta determinación pasó a cotizarse en 59 bolivianos el 25 de septiembre.


El “Monitoreo del acceso a alimentos y su impacto en el ejercicio del derecho a la alimentación en Bolivia”, que realiza periódicamente la Defensoría del Pueblo, evidenció que 18 de 21 alimentos básicos registraron incrementos superiores al 100 por ciento.


Por otro lado, la Defensoría también realizó una encuesta a personas mayores, la consulta mostró que el 71 por ciento de los hogares considera insuficientes sus ingresos para adquirir alimentos, el 33 por ciento redujo el número de raciones diarias y el 76 por ciento destina entre el 50 y más del 90 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos.


Además, el incremento de precios afecta de manera diferenciada a familias en situación de mayor vulnerabilidad, entre ellas personas adultas mayores y personas con discapacidad.


“Hay efectos negativos del levantamiento de la subvención del diésel que llegó a la mesa de la familia boliviana. Existe un incremento desmedido de precios e impacto a la alimentación, porque el presupuesto no alcanza, hay altos índices de reducción de consumo esencial, diversas formas de cambios de hábitos alimenticios”, sostuvo Pedro Callisaya.