- Economía
- Armin Copa
La presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, Claudia Cronenbold, presentó su dimisión irrevocable tras apenas tres semanas en el cargo. En su carta de salida, la ejecutiva describió una situación institucional mucho más grave de la anticipada, con un sistema administrativo y legal que demanda una transformación profunda. Según sus palabras, la compañía arrastra deficiencias acumuladas durante dos décadas que impiden una recuperación inmediata ante las urgencias actuales del país.
El diagnóstico técnico reveló obstáculos burocráticos complejos que dificultan la operatividad de la empresa más importante de Bolivia. Cronenbold asumió el mando el pasado 30 de marzo en reemplazo de Yussef Akly, cuya salida ocurrió durante una crisis por la calidad de los carburantes. La ahora exautoridad señaló que la entidad requiere una reingeniería de largo aliento para desmantelar las estructuras heredadas, tarea que choca con la velocidad de resultados que demanda el gobierno actual.
La dimisión surge en un contexto de constantes dificultades en el suministro y control de combustibles a nivel nacional. Cronenbold manifestó que su alejamiento busca facilitar la exploración de nuevas rutas de gestión que se ajusten a la agenda del Estado. El Poder Ejecutivo encara ahora el reto de designar un nuevo liderazgo capaz de enfrentar el desgaste estructural que, según la experta, compromete la estabilidad de la petrolera estatal.