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Las obras en la construcción del nuevo estadio del club Bolívar lleva más de seis meses de retraso y su entrega está prevista para julio de 2027. Sin embargo, el sueño de los celestes toma forma, se constató ayer durante una inspección a la que accedieron los medios.


Pese a los inconvenientes, los trabajos en el estadio Libertador Simón Bolívar no se detuvieron y si bien hay un desfase en el cronograma se aguarda entregarlo a mediados del próximo año, dijo Mauricio Maldonado, profesional responsable de la obra.


“El sector norte es el que más avance de obra tiene, se concluyeron todas las vigas inclinadas y hacemos el colocado de las graderías; en el sector oeste (preferencia) estamos por terminar las vigas inclinadas y luego comenzaremos a colocar las tribunas; en el sector este (general). Avanzamos en las estructuras para sostener las vigas inclinadas”, señaló.


El sector que menos avance tiene es el sur debido a que vecinos de Tembladerani presentaron reclamos porque entienden que la obra se erigirá sobre un área de equipamiento comunal. “La gente no quería que entremos a trabajar en ese sector porque decían que nos íbamos a adueñar de las canchas, lo que es falso”, sostuvo.


“La idea es que en las próximas semanas se logre una solución que podamos avanzar en los trabajos y no se retrase más el cronograma. Debíamos empezar a trabajar en ese sector el 28 de julio y ya llevamos dos meses y medio sin poder hacerlo”, complementó.


Comentó que la fecha tentativa de entrega del estadio se presentará al finalizar julio de 2027. La capacidad del estadio será para 15 mil espectadores, aunque podrá incrementarse su aforo posteriormente. 


“En los sectores norte y sur la estructura está diseñada para que en los próximos años se pueda construir una segunda bandeja. En julio del próximo año se entregará un estadio terminado, pero podrá crecer en el futuro”, indicó Maldonado, quien confirmó que para esa fecha habrá concluido el tendido de césped en la cancha.


El profesional comentó que se debe tener precisión para armar las tribunas y las distintas estructuras para que no se presenten problemas posteriores.


“Hay que tener mucho cuidado, porque cada una de las columnas tiene que ir en la posición exacta para que todas encajen de manera perfecta, se hace un control riguroso en la inclinación. También se hizo una prueba de carga para ver que todo funcione de manera correcta”, dijo. Las graderías son prefabricadas.