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El superal General de la Compañía de Jesús ha hecho pública ayer la expulsión definitiva de Francesc Josep Peris Boixeda, un religioso español de 82 años, tras hallarlo culpable en un proceso penal canónico de múltiples delitos de abuso sexual en contra de niños y adolescentes que cometió  en su trayectoria eclesiástica en Bolivia y España a lo largo de más de 30 años. 


“La Compañía lamenta profundamente el mal causado y asume su responsabilidad moral e institucional por sus errores en el pasado”, señaló la orden en un comunicado público.


La resolución eclesiástica impuso la pena más grave y permanente del Derecho Canónico; y se dio tras comprobarse al menos 24 denuncias formales por agresiones perpetradas entre 1972 y 2005.


Los crímenes ocurrieron de forma continuada en centros educativos bajo su cargo, principalmente en el colegio Casp de Barcelona, en España durante la década de los 70, y en la escuela Juan XXIII de Cochabamba del país, donde impartió clases a partir de 1983.


A pesar de que las acciones penales en la justicia ordinaria española fueron declaradas prescritas por los tribunales en 2025, la orden religiosa ratificó su culpabilidad canónica y admitió públicamente “errores graves” del pasado en la protección y escucha a las víctimas. Asimismo, la Compañía subrayó que el dictamen no extingue su responsabilidad moral. Lamentó el daño irreparable infligido a las víctimas por la falta de controles y los errores de supervisión.

Investigación
El procedimiento que derivó en este dictamen penal canónico se originó a partir de una exhaustiva investigación periodística del diario español El País. En diciembre de 2021, el periódico entregó directamente al papa Francisco y a la Conferencia Episcopal Española un informe sin precedentes que identificaba a más de 251 clérigos acusados de pederastia en el país ibérico. 


El nombre de Peris está integrado en dicho expediente, el cual cobró un impulso definitivo en 2023 tras el estallido del escándalo del diario secreto del también jesuita Alfonso Pedrajas, Cochabamba.
Estas publicaciones masivas provocaron que decenas de víctimas rompieran el silencio en medios de difusión internacionales, obligando a la Compañía de Jesús a iniciar los procesos internos de recolección de denuncias. 


¿Qué sucede ahora con la expulsión de la compañía? El ex jesuita deberá acatar un régimen que incluye: la prohibición absoluta de interactuar de manera presencial o digital con niños, adolescentes o adultos vulnerables; el veto civil absoluto para contactar, aproximarse o buscar comunicación directa o indirecta con cualquiera de las víctimas afectadas; la restricción permanente de libre tránsito, por lo que queda  inhabilitado para salir de las dependencias asignadas sin un permiso explícito y justificado por escrito de la dirección de la orden, y la regulación total de visitas y solo con autorización.


“La Compañía lamenta profundamente el mal causado y asume su responsabilidad moral e institucional por sus errores en el pasado” continua en el comunicado oficial.


Peris nació a principios de la década de 1940, España. En 1983, ante los rumores y quejas de abusos en Barcelona, sus superiores decidieron trasladarlo en secreto a Bolivia, como estrategia de silenciamiento. En el país continuó su actividad delictiva en Cochabamba. El ex jesuita confesó sus crímenes ante los canales internos de la Iglesia.