- Política
- Armin Copa
El exmandatario Evo Morales cuestionó la permanencia en el cargo del jefe de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, tras las diferencias de criterio expuestas públicamente en relación a las órdenes de captura emitidas en su contra. Durante su intervención dominical en un medio radial del Trópico de Cochabamba, el dirigente aseveró que un jefe de Estado debe remover de sus funciones a cualquier autoridad policial que rechace la línea política trazada por el Órgano Ejecutivo.
Las palabras del líder cocalero surgieron en respuesta a los dichos de Sokol, quien minimizó la captura de Morales como una prioridad institucional. Dicha postura se distanció de las declaraciones del ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, quien ratificó de manera posterior que la aprehensión del expresidente constituye una tarea central para la cartera estatal.
En su análisis, Morales sostuvo que la destitución del comandante policial resulta una decisión compleja para la administración central debido al volumen de información reservada que manejan los altos mandos sobre la gestión del presidente Rodrigo Paz. Asimismo, planteó la existencia de tensiones internas y falta de coordinación entre la titularidad del Ministerio de Gobierno y el mando del Verde Olivo.