• Seguridad
  • Armin Copa

La Policía Boliviana ejecuta un amplio despliegue de unidades especiales procedentes de La Paz, Cochabamba y Oruro en el municipio fronterizo de San Matías. La intervención, enmarcada en el denominado plan de operaciones Halcón, surge como respuesta al ataque armado contra efectivos policiales que dejó como saldo la muerte del subteniente Yerson Salazar Aliendres. Las fuerzas de seguridad activaron patrullajes de alta intensidad y maniobras aerotransportadas en la línea limítrofe para capturar a los responsables de la emboscada.

Las investigaciones iniciales permitieron la identificación de varios sospechosos vinculados a la agresión, entre los que destaca un individuo conocido bajo el alias de "Grillo", calificado como uno de los delincuentes más buscados en Bolivia y Brasil. En el curso de las primeras acciones operativas, las autoridades aprehendieron a un hombre en posesión de una funda para arma de fuego y procedieron a su traslado hasta la localidad para la toma de declaraciones. La cooperación entre las fuerzas del orden bolivianas y la Policía de Brasil resulta clave para rastrear las rutas de escape.

Durante los rastrillajes en la zona, los uniformados localizaron una pista de aterrizaje clandestina a escasos kilómetros de Ascensión de la Frontera, donde hallaron una avioneta tipo Cessna sin autorización junto con cientos de litros de combustible aviación. La emboscada original ocurrió cuando la patrulla policial se desplazaba a reforzar la vigilancia regional y sufrió el impacto del fuego enemigo. Con la llegada de los contingentes de élite, el mando policial sostiene la presión en diversos puntos estratégicos de la frontera para esclarecer el caso.